De los "encapuchados"

In Opinión

<p> Los obtusos, entre ellos los panegiristas de <strong>Felipe Calderón </strong>-el guía de turistas más célebre del mundo: algo debía aportar a su propia leyenda-, insisten con agolado acento que no ha llegado el terrorismo a México. ¿Cómo explicar entonces las escenas dantescas que se produjeron, primero, en el Casino Royale de Monterrey y luego en otro, donde fueron vídeofilmados los facinerosos con la única misión de aterrorizar a los jugadores acaso como una venganza entre elementos ligados al gobierno que aplican criterios discrecionales para tolerar o perseguir a las casas de juego? Quienes se pretenden sabios que conocen todo, como el imperturbable, entrometido y defenestrado juez español <strong>Baltazar Garzón</strong>, quien jamás se puso límites ni siquiera los de las soberanías ajenas, dijo que faltaba el ingrediente político para hablar de terrorismo, como él lo conoce centrándose en el grupo vasco ETA que lo repudia. Pues ya está. Hay también política de por medio.</p> <p> "La Familia" en Michoacán -en donde es posible un salto de veinte puntos porcentuales de una semana a otra para encumbrar a la hermana del mandatario federal con un auténtico "batido de Cocoa"-, insistió en que la oleada de secuestros y terror propiciada por esta organización estaba encaminada a "liberar" a los michoacanos, primero, y a todos los mexicanos, después, del oprobio de la injusta explotación ante la evidencia de la tremenda diferencia de clases entre algunos de los mayores millonarios del planeta y un conglomerado sumido en la miseria a golpes de economía fatua. Un discurso si se quiere demagógico pero no mucho más que cuanto nos endosan los voceros del gobierno para exaltar la "valentía" del huésped de Los Pinos capaz de subirse a una tirolesa, deslizarse por cuerda hacia unas cuevas y bucear en aguas no demasiado profundas. Dando y dando, podríamos definir, sin justificar, claro, las posiciones extremas de unos y otros, subversivos llamados unos y farsantes, los otros.</p> <p> Ya no falta, pues, el supuesto elemento "político" de quienes atacan a la indefensa población civil con el propósito de sembrar el caos. Incluso, para que no haya nada que se escape, por allí aparecieron los primeros "encapuchados" vindicando los asesinatos de treinta y cinco supuestos miembros de los <strong>"Zetas"</strong>, incluyendo a un célebre transexual porteño, en Veracruz hace diez días, y constituyéndose en un grupo muy parecido a los famosos "GAL" -Grupos Antiterroristas de Liberación-, españoles de origen y cuya parafernalia fue atribuida a algunos funcionarios del gobierno de <strong>Felipe González Márquez </strong>-muy influyente ahora en México gracias a sus conexiones con los mayores empresarios de nuestro país, incluido <strong>Carlos Slim Helú</strong>-, con el fin de aniquilar a los etarras con sus mismas armas. Aquello terminó en un escándalo tremendo sin que se extinguieran los terroristas tras en forzado finiquito de <strong>González</strong>.</p> <p> Los llamados <strong>"Mata Zetas" </strong>tienen una composición similar a etarras y miembros del "GAL" lo que confirma no sólo un modus operandis claramente provocado por elementos afines a los grupos hispanos -sean unos u otros-, considerando además que, desde hace décadas, los etarras en jubilación se asentaron en México sin ser molestados hasta que el juez <strong>Garzón </strong>y el entonces presidente español <strong>José María Aznar</strong>, forzaron al gobierno de México a comenzar las extradiciones de los criminales camuflados provocando con ello una inusitada reacción de un sector de la izquierda que pretendía protegerlos aduciendo el ejercicio de los derechos humanos. Vamos, como si los terroristas pudieran merecer, como cualquier otro trabajador, una pensión vitalicia por el solo hecho de haber celebrado sus propios y personales armisticios. ¿No estamos deformando a la justicia?</p> <p> Pero, por qué, precisamente, en Veracruz se centró la atención sobre los despojos arrojados al bulevar de Boca del Río y se extendieron los rumores sobre otros cadáveres inexistentes? ¿Será porque se trata de un gobierno priísta, capaz de aportar un millón y medio de votos a su causa -uno de los mayores caudales de sufragios en el país-, y era necesario allí enviar el mensaje sobre la inminente paralización del país a costa de enfrentamientos entre bandas criminales destinados a boicotear los comicios federales de 2012? ¿Por eso ahora contamos también ya con encapuchados del crimen -antes tuvimos a los de los pasamontañas adheridos a la noción de la única guerrilla "pacifista" sobre la tierra-, dispuestos a vindicar el "derecho" de aplicar la justicia por propia mano?¿O son elementos afines al gobierno destinados a dictar lecciones de escarmiento aplicando la mayor de las violencias?</p> <p> Difícilmente, como en el caso español, la historia absolverá a <strong>Felipe Calderón</strong>.</p> <p> DEBATE</p> <p> Entre los partidos concursantes por la Primera Magistratura -aquellos que no son comparsas aunque algunos de sus dirigentes lo sean-, destacan dos pares y un tercio. No estaría mal para un juego de póker pero, dentro de los estamentos políticos sí que tiene relevancia la tremenda "purga" de postulantes, sobre todo en el PAN, pero también en el PRI y el PRD en donde fue evidente la ausencia de liderazgos naturales que pudieran competir con las antiguas mafias impositivas.</p> <p> El PRI cuenta con un elemento forjado en dos condiciones innatas: lo bien que retrata en la televisión, sobre todo, y su método de firmar compromisos cuya realización fue pretexto, en cada ocasión, para levantar más ámpula con el apoyo de los medios masivos de comunicación, felices por las derramas ilimitadas de gobernadores y otras especies similares dispuestos a obtener un "posicionamiento" nacional a costa, claro, de erigirse en prohombres de una patria mil veces saqueada.</p> <p> Y en el PRD milita, todavía, acaso el último de los líderes surgidos en México, <strong>Andrés Manuel</strong>, quien parece haberse hecho viejo en su larga campaña de promoción extendida a más de un sexenio. No obstante, nadie puede negar su poder de convocatoria al grado de que cuantos le creían cadáver político se han sorprendido por su repunte y su situación -en un segundo lugar de acuerdo a las encuestas que ahora él odia-, dentro del apretado listado de postulantes. No es poca cosa si consideramos que los reflectores, durante los últimos cinco años, han estado sobre el jefe del gobierno defeño, <strong>Marcelo Ebrard</strong>, quien se ha esmerado por competir con <strong>Enrique Peña Nieto </strong>en eso de los marketings y de las cámaras.</p> <p> Lo del PAN es sencillamente una pugna entre el viejo autoritarismo presidencial y quienes, aunque apoyan la gestión de <strong>Calderón</strong>, no desean que éste imponga, a la vieja usanza, a su delfín. Es inminente la crispación en este organismo y es muy difícil que pueda sobrellevar el debate interno sin perjuicio de la figura presidencial a contrapelo de lo ordenado desde Los Pinos. Por donde quiera se le salen las barajas al mandatario en turno y esto evidencia, claro, la ausencia profunda de liderazgos al interior del partido gobernante.</p> <p> Todo lo anterior propicia, como en 2006, la exaltación de los violentos. Si el país está así es porque deviene de una perspectiva radicalizada de la política. Y los postulantes, en vez de ponderar sus discursos, lanzan más y más provocaciones, especialmente el presidencialista <strong>Ernesto Cordero Arroyo</strong>. ¿Para esto fue enviado a la contienda desde la casa presidencial? ¿Para crispar los ánimos y comenzar a propiciar una situación de emergencia que imposibilite la realización de las elecciones federales? ¿Esta es la estrategia del español-mexicano <strong>Antonio Solá</strong>, nacionalizado al vapor y en lo oscurito, para beneplácito de los operadores de Los Pinos? No se olvide la casa presidencial que los mexicanos ya hemos madurado lo suficiente como para descubrir a los impostores.</p> <p> LA ANECDOTA</p> <p> Por cierto, bajo el salinato -1988-94-, el entonces secretario de Gobernación, <strong>Fernando Gutiérrez Barrios</strong>, negó, de manera terminante, que grupúsculos del ETA vasco estuviesen en México. Lo hizo ante miembros de la colonia vasca, prominentes empresarios -a ellos siempre les va muy bien en nuestro país-, quienes llegaron al Palacio de Bucareli para hacerle una denuncia: eran extorsionados por los etarras con los célebres "impuestos revolucionarios".</p> <p> Gutiérrez Barrios lo negó… y seis años después, la administración de Zedillo comenzó las extradiciones. Todo tiene un origen, sin duda, y un desenlace, para mal cuando la ausencia de gobierno es total.</p> <p> E-Mail: <strong>rafloret@yahoo.com.mx</strong></p>

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