La Otra Opinión

In Opinión

Francisco Javier VÁZQUEZ BURGOS

VIL ENGAÑO 

No se equivoca el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando afirma que la Reforma Energética fue un “vil engaño y rotundo fracaso”. Su dicho resulta una verdad de Perogrullo, está a la vista de todos los mexicanos el desastre administrativo y estratégico de Pemex, aquí la duda es si él sí tiene la capacidad para rescatar la industria, porque por la forma de expresarse denota un desconocimiento total del asunto, muestra no saber qué hacer, aborda el tema con una ligereza y simpleza impropias de un presidente que dice querer salvar la actividad petrolera.

Pareciera que todo el problema lo reduce a la baja producción y a la mala administración que desemboca en corrupción, lo que sin duda son factores que inciden en la mala sanidad financiera  de la petrolera mexicana, esos convenios sin fecha de caducidad y sin porcentajes de participación mayoritarios para el Estado mexicano, son no un error, sino parte de un convenio corrupto con las empresas extranjeras, convenios que sin duda deben de repartir beneficios a los ex directores de Pemex, que casualmente son asesores de las empresas que vienen a invertir en el petróleo mexicano, pero de ninguna manera son los únicos problemas de Pemex, el problema es mucho mayor, tiene que ver con numerosos factores externos que son ajenos a su control como definir los volúmenes de producción y los precios internacionales del petróleo y las guerras económicas entre las demás naciones.

Me queda claro que Andrés Manuel no tiene idea de qué hacer para salvar Pemex, no tiene idea de cómo funciona el mercado internacional, de otra manera, no hubiera expresado que va a trabajar por elevar la producción de los pozos petroleros hasta alcanzar los 2.6 millones de barriles diarios para finales de 2019, considerando que el petróleo se está pagando a 54 dólares de manera artificial, la mitad de su precio, como consecuencia de la maniobras de Estados Unidos para abaratar el producto en su guerra comercial contra las demás naciones como Rusia, China, Brasil, Venezuela, Irán, entre otras.

Si AMLO supiera qué hacer para salvar Pemex tampoco hubiera expresado que aumentaría la producción cuando el mercado internacional está saturado, cuando existe una sobre producción diaria de diez millones de barriles, cuando existen miles de millones de barriles de reserva en algunas naciones y cargados en barcos buscando donde comercializarlos.

Las leyes del mercado son simples, se rige por la oferta y demanda, si ofertamos más petróleo del que está demandando el mercado, disminuye el precio -eso lo enseñan en la primaria-,y por eso los grandes países petroleros acordaron reducir su producción en un millón 200 mil barriles diarios, de los cuales, Arabia Saudita reducirá 500 mil barriles diarios, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes también reducirán su producción; y se sumaron a ese esfuerzo naciones ajenas a la OPEP con una reducción de 558 mil barriles diarios, Azarbaiyán, Bahréin, Brunéi, Guinea Ecuatorial, Kazajistán, Malasia, entre otras naciones; inclusive, las naciones que no se sumaron a este esfuerzo y eran miembros de la Organización de Países Exportador de Petróleo (OPEP) fueron expulsadas; solamente se les permitió incrementar  su producción a naciones que la habían reducido por cuestiones de conflictos armados internos.

La idea de estas naciones es reducir la producción, sacar del mercado 180 millones de barriles en cien días y tratar de conseguir mejores precios. Sólo AMLO opina que para mejorar la situación petrolera mexicana hay que hacer lo contrario a lo que vienen realizando las naciones productoras y con gran tradición petrolera de todo el mundo.

En lo que sí puede y debería influir Andrés Manuel es en la organización administrativa de Pemex, hacerla eficiente, transparente, reducir gastos, mejorar su eficiencia en productividad; Estados Unidos produce alrededor de nueve millones de barriles diarios y lo hace con 116 mil trabajadores, en México estamos debajo de dos millones de barriles y hay como 130 mil trabajadores, y hasta hace poco eran 150 mil.

No se rescata a la industria petrolera mexicana incrementando la producción cuando el mercado está saturado, cuando el producto no tiene precio, cuando el petróleo mexicano no tiene acomodo en el mercado internacional, solamente se está colocando como 1.2 millones de barriles, como un 60 por ciento de la disminuida producción que no alcanza ni los dos millones de barriles por día.

Si la Reforma Energética de Peña Nieto resulta un vil engaño como método para salvar la industria petrolera mexicana, la propuesta de AMLO, en el sentido de apostar contra las reglas del mercado, resultarán más de lo mismo, otro “vil engaño”, así que o cambiamos la estrategia, nos volvemos eficientes en productividad, reducimos personal, gastos, reducimos producción hasta que haya mejores precios o todo el entusiasmo de AMLO en materia petrolera se traducirá en un rotundo fracaso. Don peje no puede estar emitiendo propuestas como aldeano, se tiene que concebir como parte de una economía mundial.

 

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