La pérdida

In Opinión

Javier ALVARADO

Son muchas las cosas que nos definen como humanos: el lenguaje, los símbolos, los sentimientos, el engaño, la mentira, nuestra capacidad creativa, entre otras muchas, y entre esas muchas, está nuestra capacidad de poder conceptualizar el tiempo; la idea que tenemos de la vida es inherente a la propia idea que nos hemos construido del tiempo.

En ese sentido, podemos decir que la vida es un discurrir en el tiempo y en ese transcurso perdemos y desechamos muchas cosas, pero al mismo tiempo nos aferramos a algunas; pero en particular a una, esa una es la vida, la cual siempre tiene su contraparte que la amenaza continuamente, de tal modo que no podemos hablar de una con desdén de la otra, cuando la vida se hace, paralelamente a esta surge simultáneamente la muerte.

Pensar la relación vida/muerte, es una característica de lo humano, si bien la vida es un bien en sí mismo, y la podemos pensar desde distintas disciplinas, las cuales nos proporcionan los elementos necesarios para pensarla de manera horizontal, vertical, transversal y hasta en espiral, pero siempre este pensamiento estará enmarcado por el estado de conciencia.

Trasmitimos, heredamos nuestra forma de vida, nuestra visión del mundo, educamos y nos educaron con lo mejor que se tiene dentro de las estructura familiar y social, por supuesto que todo eso hay que ponerlo en perspectiva, ya que se da bajo condiciones sociales, materiales y culturales, enmarcadas en un proceso de desarrollo histórico, pero de ese matiz podemos hablar en otro momento, ahora quiero que por un momento pensemos en esa relación dicotómica vida/muerte.

A diferencia de la vida, que se piensa desde la vida misma, la muerte en tanto finitud de la vida, no puede pensarse a sí misma, la muerte es en relación al otro, es el otro quien muere y yo atestiguo, por lo tanto la muerte es una experiencia en sí misma y esa experiencia no se puede trasmitir ni se puede  comunicar, ya que en el acto de morir lo que muere es la conciencia de sí en relación a todo lo demás de lo cual formamos parte.

Ahora bien, si la vida es en relación a la permanencia, la muerte del otro lo que evidencia es la finitud de la vida, pero sobre manifiesta la ausencia, y es ahí donde sobreviene el dolor, el saber, en tanto acto de conciencia que el otro ya no está más, cuando miramos el lugar de la permanencia y encontramos el vacío que deja la ausencia.

Cómo remediar ese dolor que deja la ausencia, las respuestas a esto se dan desde distintos enfoques y creencias, pero hay una perspectiva científica que todo el mundo recita y que enuncia la siguiente tesis: “La materia no se crea ni se destruye, se transforma”, es ahí donde tenemos que pensar la muerte en su más estricto sentido relacional, pensemos, al morir se da un proceso de descomposición natural del cuerpo, es decir, de transformación hasta llegar a un estado atómico, en ese estado los átomos se esparcen por el espacio y al formar parte de este, los otros habitantes, o sea nosotros, envueltos en el acto de la vida respiramos esas partículas y al hacerlo, esas átomos que en otro momento fueron otro lo hacemos parte de nosotros, al respirar esos partículas estamos haciendo que sean parte de nosotros, un nosotros que es vida.

Yo pienso que ese es uno de los grandes milagros de la naturaleza que nos da la vida, todos formamos parte de todo y en ese todo va la memoria y el recuerdo de lo que hemos ido, de lo que somos y de lo que tenemos que resguardar y a partir de ello poder mirar hacia el frente donde aún no existe nada, pero por eso mismo podemos aferrarnos a nuestra capacidad creativa y ahí pensar a la muerte como un acto de transformación hacia la eternidad, una eternidad pensada fuera del dogma de cualquier religión,  por supuesto pensar así, sin renunciar al dolor que deja la ausencia, porque el dolor surge de la convivencia continua, el dolor surge del estar ahí, y la muerte es la demostración que el otro ya no está más, sin renunciar a los sueños, a las fantasías, sin renunciar a nuestra subjetividad.

Viene a colación una frase que escribe Milán Kundera en una de sus novelas: “la lucha del hombre, es la lucha de la memoria contra el olvido”.

No olvidemos que todos formamos parte de todo… no olvidemos y resguardemos siempre la memoria que es el mayor tesoro de la humanidad.

You may also read!

Alianza con Google acorta brecha digital; chromebooks para 32 mil

“Este es un gobierno que trabaja para construir los mejores proyectos para los campechanos, generar mayores oportunidades a los

Read More...

Ejercerá SCT Campeche durante 2018, $2,400 millones: Polanco

Será el próximo año cuando inicien las obras de los libramientos en Champotón y Carmen, así lo indicó el

Read More...

Realiza Injucam la Expo Educación 2017

En Hopelchén HOPELCHÉN.- Teniendo en cuenta que la educación ayuda a la capacidad intelectual, moral y efectiva de las

Read More...

Mobile Sliding Menu