Los partes de guerra

In Opinión

<p>Los últimos acontecimientos nos indican que, pese a las soterradas negociaciones de <strong>Humberto Moreira</strong>, cuyo costo elevado fue la pérdida de autoridad moral ante sus propios correligionarios, el mandatario <strong>Felipe Calderón </strong>no pudo hacer gobernadora de Michoacán a su hermana, <strong>"La Cocoíta"</strong>, y en cambio el expresidente priísta sí colocó al suyo, <strong>Rubén</strong>, como heredero de la gubernatura de Coahuila; pero también debió pagara una monumental factura: su propio futuro político truncado. De eso se trataba, claro, la presencia de <strong>Antonio Solá</strong> en La Laguna apoyando al compadre de <strong>Felipe</strong>, el senador <strong>Guillermo Anaya</strong>, quien tuvo en bandeja de plata no la manera de ganar las elecciones de julio pasado sino la posibilidad de encabezar, rencores de por medio, la batalla definitiva contra <strong>Humberto</strong>… aunque, por ahora, <strong>Rubén </strong>crea tener posibilidades de mantenerse.</p><p>Tal sería, claro, un apretado resumen de los partes de guerra que incluyen, asimismo, los dislates literarios de los candidatos "únicos" del PRI y la izquierda, quienes casi emulan al ex mandatario del PAN, <strong>Vicente Fox</strong>, en su sonada disertación sobre <strong>Borges </strong>y anotaciones posteriores acerca de los ganadores del Premio Nóbel. Sencillamente, como parece, los políticos mexicanos no tienen tiempo para leer y acaso eso coloca a sus críticos, entre quienes me incluyo, en el limbo: no es que nos den la "gracia" de la libre expresión sino, más bien, no se enteran de los análisis sobre sus perfiles y cuando éstos son certeros entonces sólo descalifican superficialmente, como ya lo hicieron <strong>Enrique</strong> <strong>Peña Nieto </strong>y <strong>Andrés Manuel López Obrador</strong>, a quien, seguramente, podrían sorprender si le demandan recordar alguno de los pasajes de su citado "Quijote" y comienza hablando de la toma de la Alhóndiga de Granaditas por parte de los Insurgentes de Hidalgo. Por aquello del "ingenioso hidalgo", señor de La Mancha, digo, porque cualquiera puede tener un desliz.</p><p>Lo verdaderamente trascendente es que, desde los frentes bélicos de nuestra amañada política, los dislates pintan de cuerpo entero a los cruzados de cada una de las causas en contienda. Peña debió tragarse las ranas que le brotaron a Moreira sin que contrarreste a los importados integrantes del cuarto de guerra panista; y un frustrado, <strong>Felipe Calderón</strong>, a quien no le alcanzó la parafernalia presidencial para asegurar el destino de su hermana mayor, <strong>Luisa María </strong>-hasta en el nombre parece reflejarse al revés-, asevera, en su condición de titular del Ejecutivo federal, que el narcotráfico determinó el destino de los comicios michoacanos sin considerar que, en ese caso, los responsables de tal suceso serían, en primera instancia, la administración federal panista, con funciones específicas para proceder en consecuencia, y en segunda, el gobierno estatal, perredista, señalado por haber sido infiltrado sobre todo cuando el medio hermano del mandatario estatal, <strong>Julio César Godoy Toscano</strong>, debió darse a la fuga desde su cómoda curul de San Lázaro que sólo ocupó por unas horas. Y resulta que el vencedor fue el priísta <strong>Fausto Vallejo</strong>, con acreditada carrera como alcalde de Morelia y una nutrida simpatía desde mucho antes de lanzarse a una campaña con evidente desigualdad de recursos respecto a la favorita de Los Pinos.</p><p>Le recordamos al señor <strong>Calderón </strong>-los panistas suelen ser muy olvidadizos- que todo funcionario público tiene la obligación de denunciar un delito cuando tenga conocimiento del mismo -se entiende que con pruebas suficientes y responsables precisos-, y no sólo armar discursos fuera de tono y contexto para "condenar" los hechos delictivos… sin aplicarse a señalar, en concreto, a quienes presuntamente los cometieron. No valen las generalizaciones ni las imprecisiones. Si <strong>Vallejo </strong>fue beneficiado por "el narco" es menester que ello se pruebe y no sólo se siga el libreto de <strong>Solá </strong>para hacer avanzar al PAN al ritmo de la reconquista española. Esto, en todo caso, es una vergüenza para los mexicanos.</p><p>Esto es: lo que NO puede hacer <strong>Calderón</strong>, ni siquiera si rehusara tomarse la fotografía con la banda tricolor, es utilizar la estructura oficial para lanzar sospechas y epítetos en la medida de sus propias rabietas. Su deber primigenio es proceder jurídicamente y no con la visión puesta en las estrategias de sus expertos hispanos en <em>marketing </em>político. La servidumbre con la que se ha acogido a estos personajes es, francamente, una actitud inaceptable y una monumental afrenta contra la nación mexicana, tan tremendamente desgastada por los juegos de poder.</p><p>Pero, claro, suele ser olvidado lo importante en aras de lo superfluo con loo que se aseguran las coberturas mediáticas y, al final de cuentas, se induce a los votantes poco rigurosos a la hora de cruzar sus boletas o inclinados por las parrafadas demagógicas de los santones intocables en sus pequeñas capillitas personales. Bastaría preguntarle a <strong>Calderón </strong>cómo fue que "blindó" a su cofrade, <strong>La Cocoíta </strong>-un cariñoso mote con cierta tendencia racista-, con más de cien elementos del Estado Mayor Presidencial, mismos que le permitieron llegar a más municipios que sus adversarios, sin que se percatara a tiempo de los supuestos subterfugios del priísta <strong>Vallejo</strong>, a quien no pudo someter <strong>Moreira</strong> que terminó quedando mal con todos en el colmo de la ingenuidad y la impudicia políticas. Para fortuna del priísmo y su mediático candidato, el tumor fue extirpado a tiempo… aunque el daño haya sido muy elevado.</p><p>MIRADOR </p><p>El cóctel michoacano, como anunciamos en su momento justo, resultó explosivo y acaso puede ser el primer reflejo de lo que vendrá en el inminente 2012. Es evidente que ni siquiera la Presidencia, con toda su infraestructura, pudo resolver el tenebroso enredo político entre los narcos y los candidatos, siguiendo lo explicado ligeramente por <strong>Calderón</strong>. Esta lectura, al fin de cuentas, resulta bastante más escandalosa que el suceso mismo… de haberse dado. Es decir: si el Ejecutivo federal se queja de que, en sus propias narices, el crimen acorraló a su querida fraterna, tal confesión coloca a la sociedad mexicana en un estado de indefensión tal que no resulta factible mantener la confianzas hacia el gobierno vigente, por incapaz y vulnerable.</p><p>Más grave será que, siguiendo la pauta de los "sabios" importados -no niego mi aborrecimiento por esta introducción facciosa y perversa con las carabelas de la demagogia en prenda-, el TRIFE -cuya autoridad moral también se perdió con el célebre galimatías que hizo las veces de dictamen sobre los comicios federales de 2006-, degüelle políticamente al experimentado <strong>Fausto Vallejo</strong>, luego de que <strong>Moreira </strong>ya pagó los platos rotos de su propia degradación bajo la sombra de un nepotismo inocultable, para servir lacayunamente al presidencialismo autoritario, el mismo modelo al que falsamente "enterró" <strong>Fox </strong>a los seis meses de haberse encaramado al Palacio Nacional cuando sólo se marginó de las decisiones fundamentales diciéndose acotado por el Congreso, el freno para México al que luego le seguiría "el peligro". Puras falacias.</p><p>La diferencia entre el pasado y el presente es que ahora, cuando menos, son menos quienes se tragan las monsergas monumentales de cuantos ejercen el poder en nuestro país. O de quienes pretenden ganarse ese derecho a costa de extender mentiras, argumentos baladíes y justificaciones tan frívolas como inútiles.</p><p>POR LAS ALCOBAS </p><p>Ya hasta <strong>Genaro García Luna </strong>se anima a convertirse en autor para sumarse a la interminable lista de políticos que escriben más libros de los que leen. Ya hablamos de <strong>Fox</strong>, <strong>Peña </strong>y <strong>Andrés Manuel</strong>, como ejemplos. Pero también entre los panistas la rutina es la misma: la "puntera" <strong>Josefina Vázquez Mota </strong>-cada vez más incómoda para la casa presidencial-, es una animosa publicadora. ¿Recuerdan su exitoso <em>"best-seller"</em>, <P+>"Dios Mío: Hazme Viuda por Favor"? Ella alega que el texto es de elevada moral y bada tiene que ver con la posibilidad de ahorcar a los maridos por impertinentes.</p><p>A los políticos no les gusta comprometerse. Por ejemplo, <strong>Carlos Salinas</strong>, no hace mucho, me envió un mensaje asegurando que no había leído "Denuncia. Presidente sin Palabra" en el que él es protagonista. Y <strong>Mario Aburto Martínez</strong>, el de Almoloya claro, no dudó en asegurarme, cuando lo entrevisté, cara a cara, en marzo de 2002, que era falsa la versión de que, al momento del crimen contra <strong>Colosio</strong>, l contaba con un ejemplar de "Presidente Interino", dedicado por este columnista:</p><p>-Puede usted creer lo que quiera -me dijo reiteradamente-, pero yo nunca leí ese libro.</p><p>Pese a ello, el texto citado "apareció" en su baúl unos días después del magnicidio. De ello no hay duda. Aunque los políticos y criminales les Cause urticaria revelar cuáles obras les influyeron, de verdad.</p>

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