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  • Jueves 28 de Noviembre de 2013, 02:29 am. Por: Mariela ROSENDO FLORES
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Hospital Psiquiátrico, tan cerca de la ficción, pero lejos de la realidad

Me miraba con sus grandes ojos negros, curiosa, interrogante, esta joven señora quería saber quién era, y quizás aunque me esforzara por explicárselo, no lograría entender cuál era el motivo de mia visita.

Llegamos al edificio con una sola cosa en mente: entender por qué existen tantos y tabúes acerca de las enfermedades más enigmáticas del ser humano, como lo son los trastornos mentales, aquellos que son fáciles de confundir o que se les encasilla en un solo género, locura.

Sin embargo, son diversos los padecimientos que pueden generarse en la mente humana, que van desde depresión, trastornos de ansiedad, ideas delirantes, orgánicos, esquizofrénicos, trastornos hipercinéticos, retraso mental, distimia, trastorno por comienzo habitual en la infancia, epilepsia, entre otros.

El único lugar en Campeche, cuyo director -Dr. Roque Durán del Rivero- cuenta con los años de servicio y con los créditos suficientes para hablar del tema es sin duda el Hospital Psiquiátrico, ubicado a 30 kilómetros de la ciudad capital, enclavado en el poblado de San Francisco Kobén, reconocido a nivel peninsular, ya que no solo atiende a personas radicadas en este Estado, sino que también brinda el servicio a pacientes de entre 18 y 65 años de edad para su atención, de entidades vecinos como Yucatán y Quintana Roo.

LA AVENTURA

Hasta ahí llegamos, a pocos minutos del capital de Estado, cada vez más cerca gracias a la recién modernizada carretera federal Campeche-Mérida. Esa casi imposible no mirar el edificio color verde pistache y con logos y letras en color rojo, tal pareciera que no han pasado 11 años desde su inauguración, sin embargo, desde nuestra llegada, familiares ingresados al hospital nos reciben con miradas interrogantes y sonrisas con saludos tímidos.

El Dr. Roque Durán del Rivero, con guayabera blanca, que lo hace lucir pulcro, inmaculado, sereno, con voz pausada y una sonrisa dibujada entre su notable barba blanca, nos lleva a su oficina, para posteriormente iniciar un recorrido por el nosocomio.

-Hablar de salud mental, trastornos mentales, de psiquiatría, es para muchos, sinónimo de locura o incluso hasta mencionar el Hospital Psiquiátrico es muy lamentable, porque sigue siendo un tema tabú para nuestra sociedad, un tema que da vergüenza, miedo y hasta burla, por algo que no se logra comprender y aceptar.

Rodeados de innumerables libros del tema y reconocimientos a su trayectoria profesional, el especialista señala que la mente es extraordinaria, pero a su vez, es traicionera", y en ello externó quizás la frase perfecta que define los puntos contrapuestos de quienes por un lado, han logrado rebasar sus propios limitaciones en el alcance de sus objetivos, y de quienes simplemente se quedaron atrapados por sus temores, angustias y hasta lagunas mentales, haciéndolos imposibilitados, inclusive para poder ser autosuficientes.

Poco a poco al pasar los minutos iniciando el recorrido, se fue borrando el pensamiento de que al entrar a un hospital psiquiátrico, nos encontraríamos con enfermos vagando por los pasillos, en actitud amenazante o los cuartos con colchonetas, aislados, amarrados, inclusive con camisas de fuerza, visto como un lugar macabro, como generalmente muestran las películas hollywoodenses.

-Esa imagen es con la que siempre hemos luchado -señala nuestro guía.

INSTALACIONES

Este hospital cuenta con el área de espera, consultorios, oficinas, urgencias y pabellones, este último donde se encuentran internados hombres y mujeres por separado. con capacidad de atender hasta a 14 personas en cada pabellón, donde solo ingresan los médicos autorizados, enfatizando que los enfermeros deben de vestir de blanco y tener el logotipo del hospital.

Como toda institución de salud, tiene reglas y muy estrictas que cada visitante, paciente y personal debe de cumplir al pie de la letra, y así el director del Hospital Psiquiátrico nos explica que las restricciones que tienen los visitantes o familiares, es a que áreas pueden ingresar y a cuáles no; no se permite el uso de cámaras de video o fotográficas y ninguna fémina pueden ingresar al pabellón de varones, por seguridad y protocolo médico, con excepción del personal de enfermería.

Acompañados de una enfermera, llegamos al pabellón de mujeres, ahí la constante es la misma, miradas que observan al vacío, rostros que reflejan muchas interrogantes, incertidumbre y hasta desesperanza; se les saluda, sin embargo no responden, solo observan atentas al director, algunos solo observan por minutos después se retiran y se dirigen al "cuarto de juegos", excepto una mujer que daba vueltas en círculos, en completo silencio.

Nos llama la atención algunos detalles: las regaderas que están incrustadas en el techo, no hay llaves para el agua, la explicación del Dr. Duran del Rivero es simple, justificado el no tener regaderas normales" ni llaves para el agua, se debe que evitar que las personas se puedan hacer daño, incluso ahorcarse, tampoco existen puertas para los baños y ese fue un acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos (CNDH).

Y la pregunta obligada:

-¿Existe maltrato a los pacientes? ¿hay denuncias por ello?

Sereno respondió; "Me han golpeado al personal por los pacientes agitados, pero el personal jamás ha golpeado a alguien y quien trabaja algún área de psiquiatría sabe a lo que se expone; trabajar con enfermos mentales es una situación muy difícil, tanto, que los propios familiares saben que cuando llegan a esta instancia, es porque ya agotaron todos los recursos a su alcance".

Es el área de urgencias donde ingresan aquellos pacientes alterados y es ahí donde se le proporciona la atención necesaria para estabilizarlo y en ocasiones se requiere sujetarlos de pies y manos para evitar que lastime al personal o a él mismo, si el problema requiere de hospitalización, se le ofrece la estadía hasta por dos semanas.

ESTADISTICAS

De enero a junio de este año se han atendido 75 ingresos y hospitalización; 443 reingresos, 47 por alta voluntaria, 110 ingresaron por mejoría.

-En el hospital tenemos personas que se encuentran de manera permanente y son solo 8 que ya llevan viviendo cerca de 9 años, y el dato más importante es que en este periodo se atendió por primera vez, a mil 730 pacientes, en los diversos rubros de psiquiatría, psicología, urgencias, encefalografía, entre otras y diariamente atendemos a de 38 a 20 consultas diarias, de las más de 72 programadas, pero por la lejanía del mismo hospital, solo llegan 12 consultas por médico.

Como todo hospital, el mantenimiento es indispensable, es notorio el paso del tiempo, reflejado en las estructuras, sin embargo aún se puede ver al personal que sigue usando máquinas de escribir para las recetas médicas.

-La cuestión de dinero siempre es factor, un paciente le cuesta en promedio al hospital 350 pesos, los enfermos son atendidos, pero al sector esto es lo que en atención reflejada en dinero invierte.

Sin embargo, agregó Duran del Rivero, no es el único problema, si bien es cierto las oficinas, consultorios, están conservados, hay muchas reparaciones pendientes y hoy en día, reparar el hospital psiquiátrico ascienden a poco más de Un millón de pesos, que involucra material para el mismo personal, reparación de paredes, entre otras.

El tema sin duda es amplio, polémico, porque va desde lo estrictamente médico, pasa por lo social, familiar y gubernamental, ya que la constante seguirá siendo: ¿Hasta dónde el Estado puede proporcionar los elementos necesarios para su atención sin que este caiga en la apatía, el abandono? ¿cuánta importancia tiene para la legislación de las políticas públicas en nuestro estado, y que esto no sea factor de vulnerabilidad de los derechos humanos más elementales, como lo es, el derecho a la atención a la salud?