Leer Noticia
  • El director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), David Korenfeld Federman dio a conocer que en los próximos días iniciarán los ...
Leer Noticia
  • En la educación de los jóvenes siempre habrá necesidades y retos, sin embargo no por ello se detendrá el crecimiento de la Universidad Autónoma de ...
Leer Noticia
  • Con el esfuerzo conjunto entre los Gobiernos Federal, Estado y Municipio, pero sobre todo, con la voluntad de las familias de las colonias El ...
Leer Noticia
  • CIUDAD DEL CARMEN; Camp.- Más de 30 trabajadores encabezados por personal del área jurídica de la Universidad Autónoma del Carmen (Unacar) impidieron ...
Leer Noticia
  • CIUDAD DEL CARMEN; Camp.- Afiliados al sindicato de Matarife de Carmen se dicen listos para cubrir la demanda en el consumo de carne de res y cerdo, ...
  • Martes 26 de Junio de 2012, 11:25 pm.
  • Más GrandeMás Pequeño

El fraude posible

Desafío

Rafael LORET DE MOLA

Andrés Manuel, quien en su Tabasco natal aprendió las mañas del PRI y llegó a ser presidente estatal de este partido -no tuvo una militancia de "seis meses u ocho" como él dice para justificarse, condenando a todos sus antiguos correligionarios para salvarse él-, desliza, desde hace varias semanas y como parte de su estrategia para desestabilizar el proceso mientras firmas "condiciones de civilidad", la posibilidad de un fraude electoral. Los más han optado por minimizar el asunto aduciendo la señalada inclinación del personaje por el escándalo y las convocatorias callejeras; otros, como José Woldenberg, adujeron que tal es "imposible" por los excesos de vigilancia a través de toda la jornada comicial; y sólo algunos no lo hemos tomado a broma.

Si el antecedente es 2006, es obvio que la estructura electoral del país fue rebasada. En aquel año este columnista votó en su casilla de San Miguel de Allende -ahora lo haré en el Distrito Federal-, y pudo percatarse de un fenómeno singular: en las mesas instaladas, digamos en la zona urbana no hubo el menor tropiezo; pero unos kilómetros alrededor, en el campo abandonado porque los varones estaban haciendo la pizca en los Estados Unidos, la maquinaria dominante -en este caso la del PAN que se atrajo la herencia del PRI-, funcionó como reloj para cooptar a las mujeres, ofreciéndoles cincuenta pesos por su credencial y otro tanto por la de su marido ausente y después les entregaban boletas cruzadas -por el PAN naturalmente- a cambio de devolver las que estaban en blanco y recogían al pie de las ánforas "transparentes".

Por ello, desde el inicio del conflicto poselectoral de ese año, insistí en la existencia de laboratorios regionales, cuatro o cinco, destinados a alterar los resultados ero no los escrutinios; esto es, en los paquetes electorales las sumas eran correctas...porque ya habían sido inducidas desde fuera. De allí que cuando López Obrador llamó a revisar el "voto por voto", no iba encontrar al fraude allí; aún así es inexplicable que el PAN, temeroso, se negara a una nueva revisión a sabiendas de que la alteración se había dado antes y no después de los conteos en mesas y los llamados distritales. Acaso temían que alguna hebra se hubiera salido de la madeja y los pusiera en predicamento; por lo demás, la ciudadanía en general, sobre todo la más interesada en conocer el curso de las elecciones, no encontró a su paso irregularidad alguna que pudiera alterar el flujo definitivo. La mayor parte de los votantes, insisto, percibió que nada anormal había sucedido y dejaron a López Obrador gritando en el Zócalo a sus incondicionales mientras pagaba a quienes pernoctaban bajo las inmensas lonas colocadas sobre el Paseo de la Reforma y hasta el centro neurálgico del país, enfrente del Palacio Nacional:

-Sólo me falta -me dijo, con sorna, el propio López Obrador-, cruzar la calle para convertirme en presidente.

Pero no fue así. El conflicto callejero en la ciudad de México se extendió a más de tres meses e hizo ver al responsable del mismo como un irresponsable -quien, en contra de esta percepción, se retiró prudente en la víspera del desfile militar del 16 de septiembre-, incapaz de demostrar la validez de cuanto decía y defender, por ende, los votos emitidos a su favor. También él defraudó a sus votantes al no constituir a un buen grupo de juristas capaces de demostrar lo explicado y hacerlo valer ante el TRIFE. Y se perdió, entonces, como un "misionero" que no dejó de ser candidato, recorriendo hasta los últimos confines de México y encontrándose con los más humildes en donde basa su fuerza clientelar aunque no sepan cómo emitir su sufragio con tantas boletas que les entregan y la confusión que suscita la repetición del mismo nombres -tres veces, el de Andrés Manuel-, en la misma papeleta.

Nadie duda sobre el fraude de 1988 que encaramó a Carlos Salinas al poder con el testimonio presencial de Fidel Castro, invitado para acallar a la izquierda que llamaba usurpador a quien tomaba posesión tras una elección en la que no se contaron el 40 por ciento de los votos, así porque sí. Y respecto al de 2006, sólo algunos incondicionales de Calderón no aceptan siquiera la mención del término "fraude", les molesta profundamente y concluyen que ganó "limpiamente" a pesar del error tremendo de no haber vuelro a contar los votos. De haberlo hecho, repito, nada hubiera encontrado diferente a los escrutinios presentados, salvo alguna eventualidad, porque la transa se había realizado antes de cerrar los paquetes electorales y no durante ni, mucho menos, después, del proceso comicial.

Ahora, claro, López Obrador enfrenta una situación diferente. Por principio de cuentas, no está a la vanguardia como lo estuvo en 2006. Si bien salió rezagado y tomó fuerza con los jóvenes, no hay estadística alguna que permita coincidir con su aserto de que "va adelante" por "uno o dos puntos porcentuales" respecto a su seguidor inmediato, supuestamente Peña Nieto; insiste además que los cotidianos en donde incluso va delante de él Josefina Vázquez Mota, en otro rebase extraño, han sido "cuchareados", esto es sometidos a la compraventa mercantil para perjudicarlo. No obstante no ha sido capaz de demostrar, de modo alguno y más allá de sus pastosas y recurrentes consignas -ya no tan violentas como hace seis años pero acaso más amenazadoras por cuanto podría estar planeando-, su supuesta ventaja. Es cierto: ha llenado plazas... como sus adversarios, en distintas circunstancias.

Además, su gran competidor no forma parte del gobierno central, panista, y por ende está en situación semejante ante los órganos rectores del proceso. Sería terrible, por ejemplo, que dadas estas circunstancias aflorara Josefina Vázquez Mota, a última hora, como eventual triunfadora con base a la parafernalia presidencial extendida, quiérase o no, al IFE o al TRIFE como ya sucedió hace seis años y reconoció el dictamen final de la segunda institución aceptando la intervención presidencial pero subrayando que había sido "no determinante" para el resultado final... como si la ventaja de Calderón hubiese sido irreversible con medio punto porcentual sobre el supuesto segundo lugar de la contienda.

En esta ocasión, Peña y Andrés Manuel son los opositores con mayores posibilidades, situándose Josefina en tercer sitio -aunque algunos sondeos la observan en segundo-, y ello complica aún más el discurso postmortem, políticamente hablando, de López Obrador. ¿Cómo señalar hacia un fraude cuando el gobierno pierde? ¿Pretende entonces que el PRI ha seguido gobernando tras bambalinas azules y sólo esperó el momento oportuno para retornar a la Presidencia? ¿Con todo y el costo que ello ha significado, una parálisis de dos sexenios, y un cúmulo de muertes violentas de civiles, entre 60 y 80 mil, sin poder restar un ápice las "exportaciones" de drogas hacia los Estados Unidos? Nadie que tenga mediana lógica puede atreverse a aceptar tales hipótesis desbordadas.

La tontería de los celulares es patética. ¿Prohibir el acceso de estos teléfonos, prácticamente cosidos a la piel desde hace años, para que no se usen como cámaras fotográficas y sirvan para intercambiar imágenes de boletas por mil pesos? ¿Sumamos otra vez, lo que ello costaría? Ni Carlos Slim, el multimillonario mayor del planeta, accedería a un negocio tan desproporcionado y absurdo. No se pueden dar cifras alegres, como lo hace constantemente López Obrador, sin perder la credibilidad pública. Y eso no tiene nada que ver con un fraude potencial.

DEBATE

Especifiquemos las diferencias que avizora Andrés Manuel López Obrador con respecto a los comicios de 2006. Veamos:

1.- Hace seis años, Andrés Manuel arrancó con una ventaja considerable, no mayor a diez puntos entonces, respecto a los abanderados del PAN y el PRI. Desplomado este último, Roberto Madrazo, el PAN, correoso, sumó a su causa al movimiento antilópezobradorista -caracterizado por una derecha temerosa de perder privilegios y que argüía que un giro radical podría poner "en peligro" a México, logró reducir diferencias pese al escaso carisma de su postulante, Felipe Calderón, y luego aseguró haberle empatado y rebasado por un mínimo porcentaje.

2.- Con medio punto debajo, López Obrador consideró que se habían dado suficientes artimañas para exigir un nuevo conteo de los votos, no previsto en la ley pero evidentemente negociable para la tranquilidad de muchos. No se hizo y entonces las voces de fraude y usurpador se cernieron sobre el país entero. Cuando menos, el sesenta por ciento de los sufragantes le creyeron mientras los panistas cerraban filas y sacaban los dientes para defender la Presidencia que habían conquistado seis años antes sin mayores impugnaciones, a la buena.

3.- Andrés Manuel evitó caer en provocaciones y en la violencia como algunos extremistas afines a él proponían. Dedujo que el célebre "plantón" en la ciudad de México apaciguaría a los inconformes -millones de ellos aunque no estuvieran presentes en la protesta- aunque no llegara a la Presidencia. Los daños económicos fueron mínimos en comparación de lo que podría haber acarreado una suerte de guerra civil para evitar la consumación del fraude, esto es la asunción a trompicones de Calderón. La imagen de éste protestando fue grotesca pero subrayó que en México la democracia había dado un salto atrás aunque algunos corresponsales tendenciosos señalaran a López Obrador como un intransigente perdido en el mar. No fue así, porque no fueron pocos los mexicanos que desacreditaron aquella elección.

Los tres puntos anteriores póngalos frente al espejo y observarán que reflejan el panorama presente... al revés. Y hoy, al fin, se cierran las campañas.

LA ANECDOTA

Los panistas dicen ser muy devotos y moderados en todo sentido. Dos hechos nos dicen lo contrario:

A).- Vicente Fox, el primer presidente en reconocerse como católico, mantuvo cerca de él, en Los Pinos, de diciembre a julio, a su supuesta amante -esto es pese a conflictos de impotencia- sin haberse divorciado de su primera esposa. Luego, convirtió a la señora Sahagún en primera dama".

B).- La señora Vázquez Mota está a punto de publicar, como seguimiento a su primer "best seller", "Dios mío, Hazme Viuda por Favor", un manual erótico para el comportamiento de las parejas. Le llamará, claro, "El Cuchi-cuchi". La revolución de las mujeres ha llegado. ¿Exigirán su derecho a ser ministras del culto católico?

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com.mx

AL TERMINO DE LAS CAMPAÑAS ES EVIDENTE QUE ESTAMOS EN EL MISMO PUNTO, CON GRANDES SOSPECHAS Y MUCHAS INTERROGANTES QUE NADIE RESPONDIO. LA CIUDADANIA, POR SUPUESTO, YA SALIO PERDEDORA.