Cosas de la ciudad

In Opinión

<p>SE FUE CON EL CHEL, UN GRAN CAMPECHANO.- La semana pasada nos enteramos del sensible fallecimiento de Don Rafael Rodríguez Barrera y aunque mucho se ha escrito sobre el caso, sí quisiera, como un modesto homenaje de este escribidor, transcribir en este espacio algunas de las líneas que políticos y periodistas alrededor de toda la geografía nacional e incluso en otros países, escribieron recordando a este campechano sencillo y humano al que conocí muy poco, pero que inspiraba y alentaba al bien cuando se conversaba con él. La última vez que lo vi le propuse hacerle una entrevista para la televisión lo que aceptó gustoso y esto fue hace ya más de un año, en una de las fiestas de Raúl Uribe en Champotón y desafortunadamente nunca pude comunicarme con su hijo Oscar, a quien me había dicho yo buscara para concertar esta entrevista; sin embargo, es a través de sus amigos -que no son pocos- que he conocido a este gran hombre al que rindo un modesto homenaje en esas líneas.</p><p>Pero antes me voy a permitir hacer un muy rápido recorrido por la vida del <strong>Chel</strong>: <strong>Rafael Rodríguez Barrera</strong> (San Francisco de Campeche, Campeche, 1 de febrero de 1937 – México, D. F., 3 de diciembre de 2011). Fue un abogado y político mexicano, miembro del Partido Revolucionario Institucional, habiendo sido Presidente Municipal de la ciudad de Campeche (1965-66), Gobernador del estado de Campeche, Diputado (1970-73) y (2000-2003), Secretario de la Reforma Agraria y embajador de México en Israel de 1993 a 1996. <strong>Rafael Rodríguez Barrera</strong> ocupó destacados cargos en el Gobierno mexicano, en 1973 fue postulado y electo Gobernador de Campeche, posteriormente en 1986 fue nombrado Secretario de la Reforma Agraria en el gobierno de <strong>Miguel de la Madrid</strong> en sustitución de <strong>Luis Martínez Villicaña</strong>, que había sido electo Gobernador de Michoacán; al inicio del gobierno de <strong>Carlos Salinas de Gortari</strong> fue designado Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, que presidía <strong>Luis Donaldo Colosio</strong>, y cuando este dejó el cargo para ser Secretario de Desarrollo Social fue nombrado Presidente Nacional del PRI hasta la elección de <strong>Genaro Borrego Estrada</strong>. Electo Diputado Federal a la LVIII Legislatura de 2000 a 2003, fue Coordinador de los Diputados del PRI durante el periodo final de la Legislatura y en 2005 fue nombrado Presidente de la Comisión para el Proceso Interno del PRI que condujo la elección del candidato a la Presidencia de la República. Falleció el 3 de diciembre de 2011 en la ciudad de México a causa de un infarto. Veamos ahora algunos de los comentarios vertidos en el discurso que el pueblo y gobierno de Campeche le hicieran en días pasados a través de <strong>Fernando Ortega Bernés</strong> y en la prensa nacional:</p><p><strong>FERNANDO ORTEGA BERNES.-</strong> <em>Amigas y amigos todos. Con gran respeto y profundo cariño a <strong>doña Socorrito<em>, a <strong>Cristina<em>, a <strong>Rafael<em>, a <strong>Carlos<em> y a mi muy apreciado amigo <strong>Oscar<em>, le rendimos tributo a uno de los mejores hijos de Campeche, a <strong>don Rafael Rodríguez Barrera<em>. Sentimos mucho su partida, lo sentimos con el alma; y rogamos porque Dios le brinde a su muy estimada esposa, a sus muy queridos hijos y nietos, la fortaleza necesaria para que el orgullo prevalezca sobre el dolor; y para que el amor que <strong>don Rafael<em> le prodigó a su familia, sea más grande que el momento más difícil.</strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></em></p><p>Estas son palabras de cariño que reflejan el ánimo de los campechanos y lo muy orgullosos que estamos de él, teniendo claro que la mejor forma de tenerlo permanentemente entre nosotros, es recordándolo por siempre, y haciéndolo vivir siempre en nuestra memoria. Hijo de un extraordinario campechano y educador excepcional, como lo fue su señor padre <strong>Don Ramiro Rodríguez Aguayo<em>, <strong>don Rafael Rodríguez Barrera<em> tuvo una formación familiar, cultural y académica ejemplar. Por sus propias palabras, sabemos que siempre quiso ser un profesional de la política para servir a la sociedad, y lo logró con creces. Pues fue un gran profesional del quehacer público, entregado siempre al servicio de Campeche y al servicio de México.</em></strong></em></strong></p><p>Fue servidor público en los tres órdenes de gobierno: Secretario del H. Ayuntamiento, Presidente Municipal de Campeche; Diputado Local y Gobernador del Estado; legislador federal, líder parlamentario, Secretario de la Reforma Agraria y Embajador en Israel, entre otras muy honrosas distinciones y encargos. También fue líder nacional del Partido Revolucionario Institucional; y un muy sensible interlocutor político para la atención de los grandes temas nacionales. Su legado a Campeche y su amor a México siempre lo valoraremos y reconoceremos, en un recuerdo inagotable, teniendo siempre presente su ejemplo y su campechanía, la cual a través del arte de la política, representó siempre con gran honor tanto a nivel nacional como internacional. Memorable es su faceta de orador excepcional, virtud de la que recientemente volvió a dar una muestra de maestría, en el discurso que pronunció, este mismo año, como orador oficial en un homenaje al ex presidente <strong>Adolfo López Mateos<em>. La voz de <strong>don Rafael<em> siempre se alzó en la tribuna, pronunciando nítidamente lo que le dictaba la inteligencia, invariablemente asistida por el corazón. El suyo fue un discurso fértil y honesto. Convenció y sumó voluntades, señalando horizontes, abrigando esperanzas, prodigando siempre respaldo moral a grandes causas. Fue un líder político excepcional, carismático, convencido de la importancia del diálogo respetuoso y del valor de la convivencia armónica. De vasta cultura, se impuso vibrante y ecuánime, dejando tras de cada palabra dicha y diálogo sostenido, una reflexión creciente en quienes tuvieron la inmensa fortuna de escucharlo. Cuanta verdad aquilatamos del mensaje franco, sereno y siempre impecable del licenciado <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em>.</em></strong></em></strong></em></strong></p><p>Maestro de la política y en la vida misma, <strong>don Rafael<em> brindó siempre el consejo atinado, en esas horas cuando la razón debe convocar a la prudencia y la prudencia a la decisión en el hombre. <strong>Don Rafael<em> fue amigo de todos y enemigo de nadie. Y por ello, es también ejemplo a seguir. Llegamos para construir, era una de sus más puntuales expresiones.</em></strong></em></strong></p><p>Trabajo, amistad, respeto, justicia, armonía, eran palabras frecuentes que profesaba en la práctica y que solía usar recurrentemente en sus discursos.</p><p>En su sexto informe de gobierno, al finalizar su administración el licenciado <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em> dijo textualmente: "Nuestro reconocimiento a lo hecho por todos los gobiernos anteriores al nuestro, y nuestra personal estima a los ex gobernadores del Estado, evidenciando la eterna unidad que debería de prevalecer siempre en esta pequeña gran familia campechana", premisa de <strong>don Rafael<em> que debe prevalecer hoy y siempre, de la cual estamos profundamente convencidos y por cuya vigencia plena siempre nos pronunciaremos. También dijo ese siete de agosto, expresamente <strong>don Rafael<em> "Llegamos al gobierno para respetar, no para injuriar o demeritar. Si conocemos ese respeto, hemos de ser fieles a él, nuestra función no irá un minuto más allá de nuestro período, pero tampoco, naturalmente, irá un minuto menos de la duración del compromiso". Así, <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em> deja lecciones de ejemplar civilidad en calidad de herencia. Esa herencia que nos hace privilegiados porque abrevamos de ella, sendas lecciones de entereza, sencillez, honestidad y fraternidad. Y el esposo, el padre y el abuelo, deja en prenda de su amada existencia, el magno recuerdo permanente de su cálida compañía en familia.</em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></p><p>A <strong>doña Socorrito<em>, a sus hijos y nietos, hoy le ratificamos nuestra alta estima y compañía, en este momento que viven, haciendo votos porque su amor permanezca siempre vivo en sus corazones. Cada vez que lo recordemos, <strong>Don Rafael<em> continuará acompañándonos en cada lucha que se emprenda en favor de esta tierra, a la que entrañablemente amó hasta el último aliento, recordándonos que la vida del hombre es tan fértil, como sólido sea el esfuerzo brindado para caminar por la ruta del bien y de la dignidad. <strong>Don Rafael Rodríguez Barrera<em> continuará siendo emblema de lucha, de amor y de sacrificio por Campeche. Su ejemplo seguirá inspirándonos para permanecer enteros en la ardua tarea de seguir construyendo destino y progreso para nuestro Campeche, el Campeche de la imagen limpia como una vez <strong>don Rafael<em> refirió, el Campeche de todos los campechanos, que hoy le rendimos el más cariñoso de los homenajes a este gran campechano que vivirá por siempre, para bien de Campeche. Un abrazo solidario, y cariñoso para toda su gran familia.</em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></p><p><strong>LA REVISTA PENINSULAR.-</strong> <strong>Manolo Gracia Figueroa</strong> dice que <em>"Ya quisieran muchos políticos alcanzar la talla del <strong>"Chel" Rodríguez<em>: Fallecimiento repentino del <strong>"Chel" Rafael Rodríguez Barrera<em>, ex gobernador de Campeche y todo un prisita íntegro; las nuevas generaciones del políticos deberían espejarse para imitar esa talla gigantesca que obtuvo durante sus 74 años de existencia. De acuerdo con una encuesta con varios funcionarios y políticos de la entidad, y algunos del vecino estado de Campeche y Quintana Roo, el fallecimiento repentino del <strong>"Chel" Rafael Rodríguez Barrera<em>, ex gobernador de su estado y todo un priísta íntegro, las nuevas generaciones del políticos deberían espejarse para imitar esa talla gigantesca que obtuvo durante sus 74 años de existencia. Cuando pasaba por el aeropuerto de Mérida, casi siempre acompañado de su ahora viuda, <strong>doña Socorrito Cabrera Estrada<em>, <strong>don Rafael<em> siempre despejó las dudas que algunas mentes desorientadas intentaban acicatear la "supuesta" pugna histórica entre campechanos y yucatecos, a lo que siempre respondía: "lo principal es que seamos de donde seamos, hay que ser buenos ciudadanos mexicanos, pues Yucatán forma parte de Campeche y Quintana Roo, y esas fronteras deben compartirse… nunca enfrentarse". La bancada tricolor de legisladores (diputados y senadores) en el Congreso de la Unión, siempre guardaban su número directo del celular, pues continuamente lo consultaban para que los oriente con su sabiduría y con la experiencia que nunca claudicó, ante las generaciones de políticos de todo el país. Decía, el recién desaparecido, que ¿para qué tanto brinco si el piso es parejo?, entonces en este juego de la política solo ganan los que tienen el temperamento bien controlado, pues de esa manera se logran mejores avances, y eso es lo que hicimos los legisladores priístas cuando decidimos poner orden a las relaciones del gobierno con los dirigentes de la iglesia.</strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></em></p><p>Sus palabras, esté donde esté, siempre fueron de conciliación por lo que lejos de tensar las difíciles situaciones políticas entre yucatecos y campechanos, el <strong>"Chel" Rodríguez<em> siempre pugnó por abrirle paso a todos los priístas con habilidades, sin importar orígenes del centro, sur o del norte, ya que el punto de partida para que un político funcione bien, se basa en su buen ejemplo ante sus electores, y mucho más con sus familiares y amigos… pero mucho más con los que sean oponentes temporales en la política. La prueba de que fue un personaje de talla superior, es que en cuanto concluyó su responsabilidad como titular de la Secretaría de la Reforma Agraria -SRA-, aceptó de buen talante que su sucesor sea <strong&gt;Víctor Cervera Pacheco<em>, ex gobernador de nuestra entidad… en la época de <strong>Carlos Salinas de Gortari<em>, en 1994. Además de su viuda, <strong>doña Socorrito Cabrera Estrada<em>, le sobreviven sus hijos <strong>Rafael<em>, <strong>Oscar<em>, <strong>Cristina<em> y <strong>Carlos<em>, así como numerosos nietos y bisnietos, y quienes tuvimos la fortuna de compartir algunas charlas, principalmente cuando esperaba su avión para viajar a México o para ser trasladado a Campeche por carretera. En cierta ocasión, <strong>don Rafael Rodríguez<em> confesó que desconocía si realmente tuvo "enemigos acérrimos" como para preocuparse, ya que siempre tuvo atenciones con quienes deseaban consultarlo, o solamente saludarlo en sus oficinas del Distrito Federal.</em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></p><p><strong>BEATRIZ PAREDES.-</strong> <strong>Don Rafael Rodríguez Barrera</strong> <em>fue hijo de un profesor de idiomas; participó en su tierra natal -Campeche, a la que amaba entrañablemente- desde temprana juventud. Fue diputado local, presidente del H. Ayuntamiento de Campeche; diputado federal y, a la edad de 36 años, llegó a ser gobernador del estado. Muy joven para la época, sobre todo si consideramos que tuvo que superar entramados caciquiles de alta complejidad. De talento natural y vocación por la lectura, heredó el gusto por la expresión precisa y las lenguas que tuvo su padre. Se cultivó en ese espacio de Educación Pública de calidad, que era característico de Campeche en aquel entonces.</em></p><p>En las tareas nacionales fue un distinguido dirigente partidista, y un funcionario probo, prudente y eficaz. Le distinguía su capacidad conciliatoria y una profundidad analítica que lo hacía un servidor público con cierto dejo de sabiduría. Gran conversador. Cuando relataba sus aventuras como cazador y te hablaba del acecho al venado, en la selva peninsular a la que tanto amó, la magia de su palabra te transportaba a los parajes de Mediz Bolio.</p><p><strong>JAIME ALCANTARA EN EL SOL DE MEXICO.-</strong> <em>Sin eufemismos, México ha perdido a un gran hombre. Era de aquellos políticos que no nacen a diario: discreto, conciliador, eficiente, de convicciones, sin dobleces, tico. Ah cómo hacen falta servidores públicos de la talla de este ilustre campechano. Era una joven promesa en la XLVIII Legislatura, cuando su Partido lo llamó para ser candidato a la gubernatura de su natal. A la par de su representación popular, tenía el cargo de Secretario de Organización del CEN del PRI, <strong>Carlos Sansores Pérez<em> era el mandatario en turno, quien, casi como enroque, tuvo que dejar esa posición al poco tiempo para hacerse cargo de la Secretaría Adjunta del CEN y después, votado como Diputado Federal, llegaría a la Presidencia de la Gran Comisión de la Cámara Federal. En ese panorama, <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em> iniciaría su gran carrera que lo elevaría, primero, a la primera silla de Campeche; con el tiempo habría de ser Secretario de Reforma Agraria, en el sexenio de <strong>Miguel de la Madrid<em>; Presidente del CEN de su Partido y Coordinador de la Bancada tricolor en la LVIII Legislatura, sustituyendo a <strong>Beatriz Paredes<em>, cuando la tlaxcalteca se fue a presidir la Mesa Directiva de la Cámara Baja. En su última diputación fue compañero del Presidente de la República, de <strong>Josefina Vázquez Mota<em>, de <strong>César Duarte<em>, de <strong>Francisco Blake<em> (qepd), de <strong>Juan Camilo Mouriño<em> (qepd) y de muchos otros prohombres que han intentado dar algo de sí para el progreso del país. Algunos lo han logrado, otros han hecho su esfuerzo. Ahora ha partido hacia el rumbo por el que iremos todos, alguna vez. Que en paz descanse.</strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></em></p><p><strong>EDUARDO ANDRADE EN EL SOL.-</strong> <strong>"Don Rafa"</strong> <em>le decían con respeto los políticos de generaciones más recientes; quienes lo conocimos desde hace mucho tiempo solíamos referirnos cariñosamente a él como "El Chel". En todo caso, las alusiones a <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em> estaban siempre impregnadas de afecto, consideración y reconocimiento a su bonhomía, generosidad y talento político. Su sorpresivo fallecimiento el sábado pasado causó una genuina y generalizada consternación en el medio político, incluido un importante sector de organizaciones no vinculadas al PRI, partido al que sirvió con lealtad y eficacia toda su vida. Muchos fuimos quienes lo vimos y saludamos un día antes con motivo del consejo político priísta en el que era personaje imprescindible en su carácter de expresidente nacional. Campechano de origen y de carácter, <strong>Don Rafa</strong></em> <em>fue un político que supo honrar su profesión; como afortunadamente ha habido y hay muchos en los distintos partidos, a despecho de la crítica malsana enfocada constantemente a desprestigiar y denostar a quienes dedican realmente su esfuerzo a tratar de mejorar las condiciones de nuestra vida colectiva, y que por desgracia ven afectada su imagen por las conductas deshonestas, mezquinas e ineficaces de quienes no merecen el calificativo de "políticos".</strong></em></em></p><p>Pues <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em> sí supo serlo en toda la extensión de la palabra. Se forjó a base de tesón y trabajo; pertenecía a la cultura del esfuerzo de la que se sentía orgulloso <strong>Luis Donaldo<em> y reunía múltiples habilidades para la difícil tarea de gobernar. Muy joven, a los 36 años, formó parte de la generación a la que el presidente <strong>Echeverría<em> impulsó para ocupar responsabilidades públicas, basándose en los méritos y no en la mera cercanía afectiva. Como gobernador, dejó huella entre sus paisanos que todavía lo recuerdan como hombre dinámico, todo el tiempo dispuesto a servir, atento a las necesidades sociales, orientado por la vocación de ser útil a los demás y no por la intención de aprovecharse del cargo para obtener beneficios indebidos. Siempre sonriente, estaba todo el tiempo en aptitud de negociar tanto al interior de su partido como con los opositores, en un ambiente franco y respetuoso. Sabía ser firme, sin dejar de ser caballeroso. Todo esto lo digo no como una cortés referencia al compañero ausente, sino porque me consta de primera mano. Compartí tareas con él cuando, con mano suave y mente experta, coordinó a los diputados del PRI en la primera Legislatura de la alternancia. Lo vi de cerca conducir a un grupo parlamentario que por primera vez no tenía como líder superior e indiscutible al Presidente de la República, lo cual requería desarrollar nuevas habilidades de liderazgo que en nada se le dificultaban. Al mismo tiempo tenía que lidiar por un lado con <strong>Felipe Calderón<em>, del PAN y</em></strong> <strong>Martí Batres</em></strong>, <em> del PRD y lo hacía hablando de frente, sin dobleces, pero con la habilidad suficiente para alcanzar acuerdos razonables. Miembro del gabinete presidencial como secretario de la Reforma Agraria, nunca se le subió el poder a la cabeza; construyó una familia sólida junto con <strong>Socorro<em>, su compañera de toda la vida, y se fue rodeado del amor de sus hijos. Vaya para <strong>"El Chel"<em> el recuerdo emocionado de quienes lo quisimos y admiramos. <strong>[email protected]</em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></strong></p><p><strong>FEDERICO LAMONT.- <em>Institucionalidad: Con <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em> el PRI aprendió a superar la adversidad como fue el caso de su arribo al gobierno de Campeche ante el rechazo del hombre fuerte de la entidad, <strong>Carlos Sansores Pérez<em>, e incluso a aceptar la relación generacional como fue su presencia interina al frente del CEN del PRI que ocupó como una prolongada secretaría General.</em></strong></em></strong></em></strong></p><p><strong>AURORA VERDEJO.-</strong> <em>Desde este espacio, le enviamos nuestro más sentido pésame a una gran mujer: <strong>Socorrito Cabrera<em>, por el fallecimiento de su esposo, <strong>Rafael Rodríguez Barrera<em>, un reconocidísimo político de larga y sólida trayectoria, exgobernador de Campeche, exlíder del PRI y exsecretario de la Reforma Agraria. Hasta el viernes, <strong>Rodríguez Barrera<em> era presidente del Consejo Técnico de Asuntos de Política Internacional del CEN tricolor. Además de su viuda, le sobreviven al político campechano sus hijos <strong>Rafael<em>, <strong>Ùscar<em>, <strong>Cristina<em> y <strong>Carlos<em>. El gobernador de Campeche, <strong>Fernando Ortega Bernés<em> y su esposa, <strong>Adriana Hernández de Ortega<em>, le rindieron homenaje y le dedicaron un minuto de silencio. Descanse en Paz.</strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></strong></em></em></p><p><strong>TAMBIEN FALLECE EL DR. JUAN JOSE PEREZ PALMA Y MANOLO ECHEVERRIA.-</strong> Ya parece una columna de obituarios esta, pero creo que es una obligación honrar a los excelentes campechanos que nos han dado prestigio allende nuestras fronteras y en este mismo caso está <strong>Don Juan José Pérez Palma</strong>, a quien había visto mucho recientemente porque es mi vecino en la casa de mis abuelos en la vecina Ciudad de Mérida, y también había estado convenciéndolo -sin resultado- que me diera una entrevista porque además de ser una eminencia en Derecho Agrario, en cuya área desarrolló su carrera profesional, también tuvo una corta pero sustanciosa carrera política en la que llegó a ser Presidente del PRI estatal debido a las coyunturas que hicieron a su entonces jefe el secretario de SEDUE, presidente nacional de ese Partido y posteriormente Diputado Local Plurinominal. Descanse en Paz el Dr. <strong>Pérez Palma</strong>. Y ya para cerrar esta columna me entero del sensible fallecimiento de mi amigo <strong>Manolo Echeverría Lanz</strong>, también conocido cariñosamente como <em>"La Malilla"</em>, aunque luego su hermano <strong>Gerardo</strong> se agenció el epíteto y <strong>Manolo</strong> era un tipo amable sumamente sociable que fue el causante de que mi compadre <strong>Chichán</strong> fuera Diputado Local, pues al haber tomado bajo su tutela a <strong>Manolo</strong> durante una época en que no probaba gota de alcohol, ste se convirtió en su aprendiz lo que causó la gratitud de la esposa del Gobernador <strong>Doña Lolita</strong>, lo que aunado a los méritos de <strong>Chichán</strong> lo llevaron a la legislatura local en la cual por cierto fui suplente de <strong>Sergio Berzunza Camejo</strong>. Descanse en Paz <strong>Manolo Echeverría</strong>. Gracias por leerme y dejamos la grilla para la semana entrante y sígame en twitter <strong>@tomzapata</strong>.</p>

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