De mucho , un poco …

In Opinión

Hernán ARANDA GONZÁLEZ

Los mexicanos quieren vivir en paz 

Las propuestas de Andrés Manuel López Obrador como candidato, resultaron convincentes para treinta millones de electores, más de los necesarios para obtener el triunfo. Ni la arrogancia de Anaya, ni la indefinición política de Meade, menos las bravuconadas de Rodríguez -todos juntos-, resultaron suficientes para alcanzar la mitad de los sufragios.

Ya instalado en el poder, hay que reconocerlo, el presidente, como lo hizo el anterior, en mayor o menor medida, está apoyando a Campeche. Peña siempre fue sensible a sus reclamos, y aunque se trató de una ilusión momentánea, delineó el camino para la instalación de las Zonas Económicas Especiales que fueron eso, ilusión que se desvaneció en el aire.

López Obrador las desapareció de un plumazo. A cambio propuso lo que las supliría y a su juicio, hasta con ventaja. Habría recursos adicionales al presupuesto, se ubicaría Pemex en Ciudad del Carmen, y se construiría el Tren Maya. Lo primero se está haciendo y lo segundo no se concreta. Lo último es sometido a fuertes presiones locales y foráneas.

Hay que decir que, aunque oficialmente empezó a ejercer el cargo el anterior primer día de diciembre, desde la transición era un temido presidente de facto al que nadie osaba contradecir. Si algo hay que reconocerle, es su decisión y su firmeza, hasta terquedad de borrar todo vestigio de anteriores administraciones. Como una obsesión personal, no quiere saber nada de los “neoliberales”,  los “fifís” y los “conservadores”.

A cambio, prometió pacificar al país en unos cuantos días; mejorar la economía y resolver los problemas en un solo acto de gobierno; regresar el ejército a sus cuarteles; crear la Guardia nacional y derogar la Reforma Educativa. De todos ellos, sólo los dos últimos han sido consumados. La GN está formada, aunque por presión del vecino del norte, se destina buena parte a cuidar la frontera sur y evitar la migración centroamericana.

Y surgieron hechos desacostumbrados e inéditas crisis. Vino el desafortunado accidente en el que perdieron la vida la gobernadora de Puebla y su esposo, un influyente senador. Luego el trágico suceso de Tlahuelilpan, Hidalgo, el pavoroso incendio y la explosión que cobró muchas vidas a unos días de proclamarse el combate al huachicol. Enseguida, la escasez de gasolina en todo el país.

Luego la sangrienta matanza perpetrada en la ciudad de Minatitlán con la que inició una escalada de violencia que se ha ido generalizando. A pocos meses de ofrecer la pacificación total al influjo de su palabra, hemos llegado a un punto muy grave y a los tiempos más violentos de la historia reciente. 

La economía no crece para seguir apoyando a los pobres; el Tratado Trilateral no se firma; la inseguridad va en aumento; sólo hay una persona en prisión y la mayoría de los saqueadores, ex funcionarios y líderes corruptos, siguen gozando de cabal salud y en absoluta libertad.

Para paliar la reiterada crisis, el presidente ha lanzado sus proyectos de infraestructura: el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía. El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, tras el anuncio de que sería ejemplo a nivel mundial, fue borrado del mapa con el argumento de actos de corrupción y haber sido planeado sobre terrenos inundables.

López Obrador ha cumplido su palabra de crear y fortalecer programas asistenciales que distribuyen dinero entre adultos mayores, discapacitados, jóvenes que construyan el futuro y campesinos que siembren tierras ociosas. A cambio, se redujeron recursos al campo, se cancelaron programas sociales y se ha despedido a miles de trabajadores, muchos que votaron por la Cuarta Transformación.

El presidente sigue impasible en su proyecto, mientras han estallado nuevas crisis, como el fallido operativo de Culiacán que puso en evidencia a las autoridades ordenadoras y en serio peligro a los militares y sus familias. Luego, el caso le Barón, y lo más grave, que ahora los Estados Unidos y su presidente, amenacen con declarar actos de terrorismo y enfoquen sus recursos tecnológicos para combatirlos.

Los mexicanos no quieren ver hollado su territorio y su soberanía. Saben que los combates ya no son con soldados pie a tierra. Ahora se usan drones, aviones no tripulados, bombas teledirigidas, moscas espías, y todo aquello que la imaginación y la ciencia ficción pueden concebir. Nadie quiere víctimas del “colateral damage”, ni que se confunda una inocente celebración entre compadres con un aquelarre de violentos. Los mexicanos quieren seguir viviendo en paz, como siempre, ni más ni menos.

Marcelo Ebrard, un súper secretario

Como si en México existiera un vicepresidente, más aún, un primer ministro o tal vez un canciller -aunque lo es- al estilo de la poderosa Alemania, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores,  Marcelo Ebrard Casaubón, se ha convertido en el funcionario más escuchado por el presidente López Obrador, tanto en los temas de su competencia como en los de la política interior del país.

Basta para convencerse la manera en que lo mira y el modo en que lo escucha cuando el funcionario hace uso de la palabra a solicitud del primer mandatario. Siempre serio, meticuloso, con apuntes precisos, con  documentos probatorios, con mucha seguridad y aplomo y un discurso tan breve como puede y tan articulado como debe ser.

Recordemos que durante el desacuerdo por el indiscriminado flujo migratorio a través del territorio mexicano hacia Estados Unidos, aunque se trataba de una potestad exclusiva de la Secretaría de Gobernación, ahí estuvo nuestro Canciller. Igual en la compra de pipas para paliar la escasez de combustible, atribución de Pemex y de la Secretaría de Energía.

En el cuestionado y abusado asilo al sudamericano Evo Morales tras una serie de peripecias por su destierro y la falta de colaboración de otros países de la región, fue Ebrard quien asumió el caso y con una palmadita cariñosa en el rostro como afectuosa advertencia, recibió al boliviano que arribaba dispuesto a hacer uso de nuestro territorio y nuestro presupuesto para organizar su retorno belicoso a las altas tierras andinas. 

Está en la discusión del Tratado trilateral, y en la más reciente amenaza, la de una intervención norteamericana a territorio nuestro para “cazar” terroristas, en contra de la Doctrina Estrada y en favor de la Doctrina Monroe que prevé una “America for the americans”, es decir, el Continente Americano para la potencia del Norte ¡Ni más ni menos!

Ante la visión de un hombre culto, inteligente, político fino, espléndido diplomático educado en el servicio público al estilo del inolvidable ideólogo y, -ese sí- de izquierda, Manuel Camacho Solís, el todavía joven Ebrard ya es visto como un serio rival por algunos gamberros investidos de poder político y económico.

Esperemos que no se refleje nunca en ataques a su persona, porque si algo tiene el Canciller además de inteligencia y capacidad, es la más absoluta lealtad a su proyecto y, en recompensa, está asumiendo tantas funciones que, con mucho respeto, solamente le está faltando en este momento, bendecir niños, cantar en novenas y posadas y vender mole y pozole los domingos.

… Y ALGO MÁS

Entrega de aparatos funcionales y apoyos económicos

Una vez concluida la etapa de atención a las invitaciones recibidas de los municipios que la llevó a recorrer el estado asistiendo a los informes de las presidentas de los DIF municipales, y también de rendir el propio, la señora Victoria Damas de Aysa, retomó el ritmo de sus actividades cotidianas al frente del patronato del DIF estatal.

Como es práctica permanente en sus trabajos de gestión, tocó esta vez a gente del mar, a quienes entregó ciento cuarenta y cuatro aparatos funcionales en los que se invirtieron más de ciento siete mil pesos del programa de Aprovechamiento Sustentable de la Pesca. También, y de manera simbólica, entregó casi un cuarto de millón de pesos en apoyo a grupos vulnerables del mismo sector pesquero.

Continuemos trabajando en equipo, de forma cercana y armónica, alentados por el mensaje de servicio a la sociedad que promueve mi esposo, el Gobernador Carlos Miguel Aysa González” afirmó la señora Victoria, al tiempo que agradeció al titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura, Raúl Armando Uribe Haydar por la muestra de solidaridad. Reconoció al doctor Orlando Alvarado Rivadeneyra, director del Patronato de la Beneficencia Pública del Estado, por los dispositivos entregados gratuitamente para mejorar la movilidad y la calidad de vida de la gente del sector.

Obras buenas encaminadas a apoyar a gente buena y trabajadora que contribuye a proporcionar alimentos a la población, es y será siempre de las acciones sencillas que distinguen a la gente noble y sencilla.

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