De Reyes Simulados

In Opinión

<p>Cuando <strong>John Fitzegarld Kennedy </strong>juró como presidente de los Estados Unidos en enero de 1961, una buena parte de sus compatriotas oteó a su alrededor para observar la enigmática figura de <strong>Jacqueline Bovier</strong>, su esposa, dotada del glamour propio de las grandes aristócratas. Fue entonces cuando una nación, emancipada de la Gran Bretaña y su Corona desde casi dos siglos atrás, se entusiasmó con una pareja -"real" le llamaron- capaz de competir con el boato de la monarquía inglesa, superándola en popularidad con un margen amplísimo, aun con la ausencia de una Corte forjada con el esturado protocolo de las casas reinantes. Para muchos fue un sueño la fusión del mundo democrático con la identidad de la realeza, inalcanzable para el común de los mortales, hasta que una bala -más bien fueron dos- interrumpió el idilio sobre la alfombra roja en Dallas. Y ya no hubo mandatarios con el mismo perfil, ni la elegancia, ni el buen gusto de aquella pareja inolvidable.</p><p>Desde que México comenzó a ser, digamos después de la proclamación de Independencia, en 1821, tres veces sus cuadillos han querido optar por el imperio: primero, quien pudo ganar la historia como libertador, <strong>Agustín de Iturbide</strong>, y acabó escribiendo su nombre entre los traidores; después un general iluso, <strong>Antonio López de Santa Anna</strong>, pretendió ser llamado "Alteza Serenísima" para sustituir con la fuerza del mando su ausencia de sangre azul; y finalmente, los conservadores apátridas, como no pocos de los actuales que se empeñan en dejar en manos extranjeras el destino nacional, se trajeron al barbado enajenado de Miramar para ser exaltado como Emperador cuando la vida republicana se cimentaba sobre el carruaje de Juárez.</p><p>Algunos viejos políticos, con conocimiento profundo de la geopolítica nacional -algo que sólo puede acreditarse a uno solo de los aspirantes actuales a la Presidencia-, consideran que, desde la época prehispánica, en nuestro territorio no se han destruido los antiguos pilares del autoritarismo monárquico; de hecho, el presidencialismo, como lo conocemos, es un sucedáneo con una limitante insalvable: su perentoriedad. Al sexto año, como en el sexto sentido, el prohombre se convierte en carroña, inevitablemente. Y entonces comienza un juicio histórico que, hasta el momento, sólo ha dictado sanciones morales y no jurídicas a los grandes predadores de nuestra vida institucional. De existir la justicia, varios de ellos estarían detrás de las rejas sin pretexto de la ancianidad ni de los dañinos escándalos contra la recia institución presidencial.</p><p>Pero el sueño, casi infantil, está presente no sólo en los cuentos infantiles -¿ya nos hemos olvidado de <strong>Enrique Alonso</strong>, <strong>"Cachirulo"</strong>?-, sino también en la persistente lacayunería que priva entre la corte presidencial en donde una simple negativa al titular del Ejecutivo, en un momento digamos poco oportuno -por las tardes, digo-, puede ser fatídico. En realidad, el modelo poco se ha modificado desde la alternancia en 2000 y el anuncio de su extinción, precipitado y falso desde luego, y únicamente la torpeza de los mandatarios han reducido ciertas cuotas de poder contra la voluntad de los mismos. Porque, por ejemplo, los Fox hubieran querido pasar sobre el Congreso y <strong>Calderón </strong>ya habrían arrasado a sus críticos, a todos ellos, señalando a las mafias organizadas como únicas fuentes de terror mientras "premia" con un escaño en el Senado -ya muy a la vista- a <strong>Genaro García Luna</strong>, fuero de por medio, amo y señor de la represión institucional del presente. ¿Descubrimos el hilo negro?</p><p>No por otra cosa, claro, la andanada destructiva contra <strong>Enrique Peña Nieto</strong>, el priísta que va a la cabeza de la carrera sucesoria -cuando menos hasta este fin de año-, quien ha sido señalado como ignorante -por no conocer la grandilocuente escritura de <strong>Carlos Fuentes</strong>-, y clasista -porque su hija cuestionó a quienes fustigan a su progenitor ubicándoles como "prole", esto es como si los mirara de arriba hacia abajo-. Bien me decía un viejo sabio que en donde radica nuestra mayor fortaleza también se percibe, en el mismo sitio, nuestro punto más vulnerable. Al principio me costó trabajo entenderlo; ahora lo sé: la fuerza que nos da la estirpe, por ejemplo, puede convertirse en pesada carga, a veces irremontable, movida por la envidia o por la insidia de los mediocres.</p><p>Acaso la popularidad de <strong>Peña</strong>, obtenida en su ejercicio como candidato y gobernador mexiquense, convertido en el político más socorrido por las revistas del corazón y las cursis series televisivas de chacoteo inagotable, mediático concluyen sus detractores, no despertó en las masas adormecidas -o aburrida de tantos saqueos mientras los nuevos ricos estrenan mansiones al calor de sus gestiones políticas-, la ilusión de contar con una especie de "pareja real" surgida al calor de una gaviota surcando el cielo de los infelices mexicanos quienes no perdemos oportunidad alguna para buscar y encontrar una esperanza de redención?</p><p>Sea como fuese, <strong>Peña </strong>se lo creyó. Olía su despacho de gobernador a presidente; y desde entonces consideró que carecía de rival al frente. No se percató que el peor de sus enemigos era él mismo, agobiado por el ego y por el mito que construyeron a su alrededor sus miles de aduladores. Veremos si los efectos son tan desastrosos como algunos auguran.</p><p>MIRADOR</p><p>En el mundo moderno, tras tantas vicisitudes históricas, es inaceptable creer en los supuestos privilegios de una clase superior, intocable. En España, por ejemplo, la extraña convergencia de la Monarquía con la democracia parlamentaria es tan difícil de explicar que hasta el ex presidente del gobierno español, <strong>Felipe González Márquez</strong>, gran amigo de <strong>Carlos Slim Helú</strong>, sotuvo alguna vez:</p><p>-No sé cómo puede ser… pero funciona.</p><p>No obstante, en esta hora, la Monarquía se resquebraja. El escándalo financiero del yerno del <strong>Rey </strong><strong>Juan Carlos</strong>, <strong>Iñaki Undigarín</strong>, vasco de origen y formado en Cataluña como jugador de basketball, quien formó una Fundación para desviar millones de euros hacia los paraísos fiscales de Belice y Luxemburgo, ha obligado a la Casa Real a pronunciarse por exhibir sus cuentas, que ascienden por ley a más de ocho millones de euros al año -unos 150 millones de pesos-, sin considerar los gastos de seguridad, transportación, secretarios y servidumbre en general. Así y todo se considera a la española la Monarquía más modesta de Europa y no integran, como Isabel II de Inglaterra, el listado de los mayores multimillonarios del planeta.</p><p>Pero los comunes están muy pero muy cansados de sostener a los zánganos con corona que aseveran son indispensables para mantener la unidad nacional. Por ejemplo, el <strong>Príncipe Felipe </strong>-de Asturias y Gerona-, ha debido declarar su "amor" por el idioma catalán, que domina, para situarse por encima del diferendo sobre los regionalismos exacerbados. Si la Reina de Inglaterra lo es también de las dos Irlanda y de Canadá, qué importancia tiene para <strong>Juan Carlos </strong>y su prole que España se divida si mantienen jerarquía sobre los territorios fragmentados?</p><p>De allí los celos y los recelos que causan quienes ostentan seños y símbolos pero no poder real, salvo el que deriva de las cuestiones domésticas como segregar al yerno incómodo del fuero familiar. Si en México siguiéramos esta pauta, no habría lugar al nepotismo exacerbado, que dio lugar al malogrado episodio de Michoacán o al reacomodo de los cuñados de <strong>Calderón </strong>dentro de los consorcios hispanos en auge por sus complicidades con el poder público. Nada es peor, entonces, que la monarquía -o el autoritarismo- simulado.</p><p>No existe el derecho divino de los reyes, como no debiera existir la parafernalia presidencial actuando sobre los procesos electorales denigrando la autonomía de los organismos rectores, desde el IFE al TRIFE, y asegurando una continuidad basada en la manipulación mediática más burda… ahora también con el concurso de las llamadas "redes sociales" que tan bien han dotado a los manipuladores perversos de importación al servicio dl gobierno calderonista.</p><p>LA ANECDOTA</p><p>Que se sepa, ninguno de los aspirantes presidenciales supervivientes tienen limitaciones económicas de alguna índole. El gran misionero en pro de los pobres, <strong>Andrés Manuel</strong>, no le niega a los suyos lujo alguno -desde automóviles hasta tenis de alto costo, entre otras muchas cosas-, contradiciendo su propia representación personal como un personaje austero que transita en un Tsuru con tal de no llamar la atención. Y ni se diga de los derechistas en busca de la candidatura panista con sus alegatos sobre que han trabajado mucho para hacer brillar "el oro".</p><p>En similar tesitura, la familia <strong>Peña Nieto </strong>ya mostró el cobre de la suficiencia. ¿Nos imaginamos a otro clan, como los <strong>Salinas</strong>, de ricos herederos incapaces de ponerse en los zapatos de la "prole" siquiera para entenderla? El caballo de la Revolución hace tiempo se quedó sin jinetes ni amazonas.</p><p>LA SECRETARIA DE SEGURIDAD PUBLICA INSISTE EN BLOQUEAR TODOS MIS CORREOS ELECTRONICOS Y SITIOS EN LA RED. DEBEN CONSIDERARME UN SUBVERSIVO EN POTENCIA POR LO QUE ESCRIBO.</p>

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