Desde el rincón

In Opinión

J. Efrussi

La política es caminar, inevitablemente, en la cuerda floja. Es el equilibrio entre prudencia y audacia, entre ímpetu y paciencia. Para explicar el éxito al transitar los riesgos de la lucha por el poder, el gran Florentino legó dos conceptos de vigencia imperecedera: Fortuna y Virtud. El primero tiene que ver con las circunstancias, con el viento a favor, con la hora y el lugar propicios; el segundo es totalmente personal, resume la habilidad individual, la inteligencia para interpretar la coyuntura, anticipar el entorno. La diosa Fortuna, veleidosa, ofrece oportunidades al político, pero depende de él, de la Virtud,entenderlas y cultivarlas, aprovecharlas. Suerte y Talento son los acompañantes persistentes del Político, del Político exitoso, ese que hace carrera y construye proyecto, equilibrista consistente y persistente. Ciertamente, las lecciones del Príncipe son válidas para prácticamente toda la vida en sociedad y es resumen de la odisea humana que avanza entre la voluntad, la tenacidad personal, y el azar, el destino y sus imponderables. Las y los verdaderos políticos, hombres y mujeres de poder, no se dan en almácigos, sino que más bien son aves raras de las que muy pocas consiguen dejar huella perdurable. En la cotidianeidad es fácil confundir al servidor público, o al oportunista, o al abyecto, con el político. Eso nos permite sacar el machete de la crítica y barrer con todos, sin detenernos en el análisis del Príncipe, ese personaje que teje y desteje a diario la telaraña que le permite sostenerse en el poder y, sobre todo, acumularlo y preservarlo. Sí, el Príncipe no sólo se ocupa del cuidado de su feudo, siempre al acecho de otros principados, sino que en paralelo planea movimientos para expandir sus territorios, para capturar el reino. Sí, para el Príncipe no hay zona de confort, no hay faena terminada, es poco el sosiego y mucha la vigilia. La guerra es su estado permanente. Pierde y gana batallas a diario, compone y recompone estrategias, anticipa escenarios y se ocupa en materializarlos. “Todo le sale bien”, expresan con admiración o frustración los que observan desde lejos, aquellos que ignoran las noches de insomnio en la ardua tarea de descifrar tanto los signos de la fortuna como los latigazos de la adversidad. La vocación por el poder es, acaso, el más brutal de los vicios: absorbente hasta la asfixia y doloroso hasta los tuétanos. Porque no es cierto que todo salga bien siempre. La carrera del Político no es un día de campo, no va solo en la ruta, sufre descalabros que para cualquier otro serían definitivos, pero que para él son explicables y, sobre todo, asimilables: hay que apechugar, sanar heridas y replantear las tácticas. Es un lugar común, pero en democracia, como en los tiempos del absolutismo, derrota y triunfo se suceden ancladas a las dos condicionantes, Fortuna y Virtud. De ahí lo complejo de la Ciencia Política: no sólo se trata de la revisión histórica, sino del hombre y de sus circunstancias (Ortega y Gasset, dixit). Y ello implica descifrar motivaciones, diagnosticar la coyuntura, abordar desde una visión holística el fenómeno de la política y la explicación de sus actores. Alejandro Moreno Cárdenas es el personaje con la mayor influencia en la vida política del país, sólo superado, obviamente, por el presidente de la república, quien dispone del aparato del Estado para apuntalar su preeminencia. El campechano no nada más encabeza la organización política con mayor presencia territorial y sectorial del país, sino que consiguió la alianza electoral impensable y más potente del México contemporáneo. Alito, para los cuates, ha demostrado poseer una intuición política y una visión estratégica de grandes calibres. Fortuna y Virtud permean la carrera del ex gobernador, sus éxitos y reveses, su ascenso ininterrumpido hasta alcanzar las grandes ligas del juego del poder. No haremos aquí el ensayo que intente ofrecer una radiografía política del presidente nacional del PRI (el análisis comparativo de trayectoria y contexto con otros personajes campechanos es, desde luego, de enorme interés académico). Alejandro Moreno Cárdenas es el animal político por excelencia. En su trayectoria no es difícil adivinar que, como los campeones de ajedrez, estudia a fondo al rival, prevé las jugadas del adversario, planea a conciencia sus movimientos. Estamos, entonces, ante un peso pesado que se preparó para competir al más alto nivel y que, de alguna manera, representa un nuevo paradigma (en relación a las reglas del “AncienRégime” priista): su carrera no es fruto de concesiones a modo, ni por continuidad de una genealogía. Estamos ante un personaje que ha esculpido con cincel y martillo su propia estatua, que con la fortuna a su favor ha tenido la virtud de hacer que las cosas sucedan. Sus adversarios lo saben: es un contrincante formidable, curtido en la competencia, que no se arredra una vez definida la meta. Por eso, el proceso electoral de Campeche no debe leerse desde la consanguineidad del candidato del PRI o de la nostalgia por el pan de cazón que pudiera afectar la dieta de Alito. Alejandro está más allá de la política doméstica. Son fuegos fatuos los petardos discursivos en su contra. La alcaldesa Layda Sansores está en el crepúsculo de su carrera y Eliseo Fernández es un imberbe que hace sus pininos. La cuerda floja sobre la que equilibra sus pasos el líder del PRI está muy alta para ellos. Y para, en general, los intereses políticos locales. Desde luego que, como presidente nacional del tricolor, es de su máximo interés ganar la gubernatura de Campeche, igual que las otras 14 que están en disputa, así como conseguir la mayoría en la Cámara de Diputados federal. Entendamos que su cancha es nacional, que hace rato abandonó los juegos llaneros y, ahora, es manager y cuarto bat de la selección que tiene una sola misión: contener la furia destructiva de la cuatrote y rescatar al país del despeñadero en el que lo ha hundido AMLO. Como casi todo en la vida, es incierto el destino político de Alejandro Moreno Cárdenas, pero de lo que no hay dudas es de que él tiene claro su papel en el actual momento de México: Alejandro tiene absoluta noción del contexto y sabe que no puede distraerse en “infiernitos”. La complejidad de lo que se avecina es tal, los riesgos son tantos que, despojado del atavismo del origen, Campeche es lo que es: una pieza en el tablero donde se juega el futuro de los mexicanos. Si llegó hasta aquí, querida, querido lector, os ofrezco disculpas por la aridez y simpleza del lenguaje, pero era necesario para apuntalar las siguientes recomendaciones que los del fondo, generosos, hacen a los equipos de campaña del patio.Estrategas de Eliseo y Layda: Alito no es el candidato ni el enemigo a vencer, a los campechanos no les impactan las acusaciones que puedan hacerle (digamos que son de dominio público, de consumo para los grillos de caféy de nula rentabilidad electoral); sean creativos y afinen la puntería. Estrategas de “Va por Campeche”: Alito no es el candidato ni hará la campaña que ustedes no hagan;Alito no estará en las boletas electorales, por lo que no sobreestimen su influencia y mercadeen lo mejor que puedan a sus candidatos.Entiendan todos que las circunstancias de ahora no son las de 1997, ni las de 2015. Después de 2018 el electorado cambió y a la ciudadanía no se le va a convencer con las recetas tradicionales. Corrijan, sean serios. Como acostumbraba dice el líder del PRI, es tiempo de demostrar de qué están hechos.

Hay días en que los del fondo sienten que predican en el desierto, hay otros en que se juzgan tontos útiles, pero casi a diario la indignación los impele a la denuncia: ¡Efrussi, apunta esto, anota aquello, copia lo otro! Y Efrussi se enreda, trastabilla, hasta se ha dado de topes con la pared intentando dar cauce al enojo catártico, a los borbotones de impotencia que los del fondo urgen apuntar porque su pecho no es bodega. Y todo por ver las mañaneras. Como diría la abuePoniatowska, las conferencias del presidente abonan la crispación política, abanican la división y el rencor social. No sólo la pandemia nos está quebrando emocionalmente; el discurso presidencial, que debería ser faro de esperanza en la tormenta que vivimos, abate al optimismo y es fuente de frustración e incertidumbre. Pero es necesario que no nos dejemos derrotar por el agobio. Este año, con nuestros votos, podremos empezar un cambio para bien. Por nuestros hijos, nietos, seres queridos, sigamos denunciando las mentiras del hombre austero que habita un Palacio Virreinal.

De los creadores de la rifa del avión sin avión, de la inauguración del aeropuerto sin aeropuerto, llega el bautizo de la vacuna inexistente: “Patria” es el nombre que dio el presidente a la vacuna mexicana anti Covid-19. La substancia activa es ilusión, diluida en atoley se aplica con el dedo… Dos años asegurando que nos sobra energía eléctrica y de garantizar que tenemos el abasto de gas para que no haya apagones por muchos años; es decir, repitiendo la dosis de mentira similar al “ya domamos la pandemia”, y esta semana a buena parte del país “se le fue la luz”. Que la oscuridad ilumine a los afectados para que sepan por qué candidatos no deben votar… Los lujos de Los Pinos, la casa que construyó Lázaro Cárdenas para que fuera residencia de los presidentes de la República, estaban muy muy lejos de la opulencia de Palacio Nacional. López Obrador decidió no habitar una sede republicana y morar en un espacio con aires de monarquía. Sin embargo, para Ripley, sus seguidores creen la idea de que no resideen Los Pinos como un acto de humildad y austeridad, aunque en realidad el presidente, literalmente, lo que decidió fue darse “vida de rey”. Esto viene a cuento porque para completar el “sueño de hadas” en el que vive la familia presidencial, el austero y republicano jefe de Estado emitió un decreto para crear el puesto de “Gobernador de Palacio”, figura equivalente al mayordomo de las casas reales europeas. El presidente está haciendo realidad su utopía: recrea su sueño por emular a Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu. En los hechos, estamos ante la restauración del Tercer Imperio.

Los del fondo, feministas entre feministas, repudian a Salgado Macedonio por presunto abusador y agresor de mujeres. Las acusaciones deberían resolverse en el ámbito judicial y al interior de su partido, y el tema no tendría por qué distraer a los del fondo. Empero, ha llegado a esta página por lo que desenmascara: la enorme hipocresía e inmoralidad que priva en el partido que se vende como adalid de la honestidad y la justicia. Morena, que se auto promueve defensor de las causas de izquierda (y en este flanco puede caber todo lo bueno, incluyendo la defensa de los derechos de las mujeres) ha mostrado con el caso de su candidato a la gubernatura de Guerrero que es un impostor y, en realidad, representa y promueve lo peor de la política. Allá los guerrerenses si, llegado el momento, votan por Salgado a pesar de estas acusaciones; mientras, es un tema que le costará a Morena en todas las elecciones.

Esta semana inició la vacunación anti Covid-19 de personas mayores de 60 años y continuó la aplicación de las segundas dosis al personal de salud.1.08 por cientode mexicanos han recibido, al menos, una dosis del antígeno.A este ritmo, será hasta el 2026 cuando se habrá vacunado a la mayoría de la población y es probable que, mucho antes, alcancemos la inmunidad de rebaño (la UNAM calcula entre 17 y 53 millones el número de personas que pueden ya haber contraído el virus). Así que no abandonemos el cubreboca ni el gel con alcohol, evitemos aglomeraciones (como los mítines de Morena) y reuniones sociales.

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