“El Arrabal”, equipo de época

In Afición

En la historia del fútbol campechano, sobre todo en la ciudad capital del Estado, siempre se ha tenido equipos de muy alto nivel, otros que han pasado a la historia por cambiar formatos y fórmulas, uno de esos es precisamente “El Arrabal”, oncena que vino a revolucionar el fútbol local hace muchos años; fue el primer equipo en la Liga Municipal en llamarse o tener un sobrenombre diferente a los demás, ganó siete segundo lugares en la categoría Intermedia y seis títulos en la Liga Municipal, además de hilvanar cien triunfos desde que entraron a esta categoría.

Una historia muy rica en lo deportivo, como cuando ganaron su sexto título, llegaron con 45 goles a favor y ninguno en contra; El Arrabal, formado con jóvenes sin experiencia, pero que le dieron lustre al fútbol campechano, pues se distinguieron porque todos jugaban por amor a la camiseta, daban el extra en la cancha, lo que ahorita ya no sucede; el fútbol se ha comercializado, todos quieren ser campeones, para ello contratan jugadores que inclusive han debutado en el plano profesional, para ganar títulos, y eso, eso deja de tener la esencia del jugador local, del que se hace en el barrio, del que se forma en la cancha.

Declaró en entrevista para el Sur de Campeche, José del Carmen Alonso Parrao, mejor conocido como el “Buki”, licenciado de profesión, pero que ha estado toda su vida dentro del periodismo; excelente jugador en sus tiempos mozos y que ya tiene más de dos años de estar inactivo, pero con hermosos recuerdos de cuando fue integrante de ese gran equipo del Arrabal, uno de los fundadores.

“Cuando ya no rindes lo que debes de rendir, cuando ya te rebasan los rivales, es mejor dejar todo por la paz y vivir de los recuerdos, para qué ir a un campo a dar lástima”, apuntó nuestro entrevistado.

La verdad que es bonito recordar esos tiempos, fueron fantásticos; había grandes equipos, buenos jugadores, no importaba donde jugaras, en cualquier campo, todos salían a romperse el alma, en ese tiempo el fútbol estaba dividido por categorías, había que comenzar en la de menor calidad.

– ¿Cuáles fueron los antecedentes de este equipo?

Bueno, los que integramos El Arrabal, la mayoría jugamos juntos en la categoría Intermedia, logramos conjuntarnos al formar el equipo de la UAS, ahora UAC, la mayoría éramos amigos de la cuadra, la primera temporada logramos un cuarto lugar; había equipos bastante fuertes, pero en los años siguientes y bajo la dirección del profesor Humberto Sánchez, quien ha forjado a grandes estrellas en el atletismo, conseguimos despuntar.

El Rector en aquel entonces designa al Profe, para que nos entrene, quiero reconocer que “Beto Gordo”, como era conocido Humberto Sánchez, se dedicó a nosotros en cuerpo y alma, a la formación de los muchachos, no se dedicó únicamente a la preparación en el terreno, sino también nos dio academia, explica “El Buki”.

Agrega que, en la segunda temporada las cosas cambiaron notablemente, “ocupamos un honroso segundo lugar, esto fue el inicio de una cadena de victorias en esa categoría, en la que ganamos siete segundos lugares, algo que merece mención aparte, ya que ese es otro de sus récords impuestos por nosotros, gracias al trabajo del profe”.

– ¿Cómo nace el nombre de Arrabal?

Luego de participar en la Liga Intermedia como UAS, por muchos años, con un cuarto lugar y siete segundos, nos reunimos como todas las noches lo hacíamos, en la esquina de la calle Allende por 16, me acuerdo que había un montón de piedras y nos sentábamos ahí a platicar todos los amigos.

En una de esas pláticas, sale a relucir que ya nuestra época en la categoría Intermedia había terminado, que había que pensar en formar un equipo para competir en la Liga Municipal, pero qué nombre le pondríamos.

En aquel entonces, Atilano Jiménez Novelo, que ahora es mi compadre, comentó, bueno pues nosotros estamos en un arrabal, nosotros no tenemos o no pertenecemos a ninguna colonia y nadie nos patrocina, vamos a ponerle Arrabal y así nació el nombre y nos inscribimos en la Liga de Primera Fuerza del CREA.

Las primeras cinco temporadas ganamos el subcampeonato, después de esto, se fue armando el equipo con otros amigos, fuimos fortaleciéndonos y a partir de ahí, comenzamos a ganar campeonato tras campeonato, fueron seis títulos al hilo; tenemos un récord más de 100 victorias y ninguna derrota y el último partido para ganar el sexto campeonato, llegamos al encuentro contra el equipo de Las Lomas con 45 goles a favor y ninguno en contra, explica emocionado y hasta con cierto aire de nostalgia.

El partido por el sexto título, si mal no recuerdo, lo jugamos en el campo del Décimo Batallón y no terminó debido a que se armó la gresca en el segundo tiempo, cuando íbamos arriba en el marcador 3-1, el tanto por Lomas lo hizo Nemesio Herrera, tremendo jugador, todavía se encuentra jugando en IMI en la “liga de los viejitos”.

La anécdota fue que, se arman los golpes y como era campo del Décimo Batallón, vemos que se nos vienen encima una fila de soldados con sus bayonetas y a correr todos, recuerdo que llegamos a unas gradas que tenía ese campo y que daba a la calle, pues subimos y nos saltamos al otro lado.

Ese fue el último partido que jugamos en la Municipal y que significó el sexto campeonato, seis títulos consecutivos, la verdad no sé si otro equipo lo haya logrado, pero en ese momento nadie lo había conseguido.

Con la escuadra del Arrabal, impusimos una nueva manera de llamarse a los equipos, antes de nosotros se ponían los nombres de sus barrios o colonias, por ejemplo, Santa Lucía, San Francisco, por cierto, este equipo era un súper equipazo, o bien se ponían los nombres de las escuelas o instituciones que representaban o bien de sus patrocinadores, de ahí comenzaron a salir equipos con diferentes nombres.

– ¿Quiénes fueron los integrantes del equipo El Arrabal?

Voy a comenzar con un personaje, que cuando trabajaba para un medio de comunicación le hice un reportaje, se me olvidó mencionarlo, un amigo que se apellidaba Sandoval, pero lo conocíamos como el “Cepillín”, los tres porteros, Román el “Wama” Ramírez, que luego jugaría con Corsarios y Rayados de Monterrey en la Primera División, el otro era el Profesor, que lamentablemente ya falleció, William Officer Arteaga.

Teníamos a jugadores, un primo mío, Tomás Navarrete le decíamos “El Muerto”, desgraciadamente ya falleció, era nuestro centro delantero; otro jugador René Santos Ceballos “La Máquina”, Atilano Jiménez novelo “El Tilo”, Mario Bonilla, su posición defensa, otro defensa Xamán, de su nombre no me acuerdo, “La “Chunga” es el mediano de tres hermanos, estaba yo que era defensa central.

Además, Fernando Espinosa, tremendo delantero, Manuel Navarrete Pavón, fueron tantos, Carlos Núñez, él era el más chico de todos, el más pequeño del grupo, le decimos el “Chavito”, otro excelente jugador, Rigel Escalante fue parte del Arrabal.

– ¿Qué anécdotas tienes del equipo Arrabal?

Recuerdos hay muchos, pero uno del que nos acordamos cada que nos vemos los que estuvimos en el equipo, es de un muchacho que jugó con nosotros, trabajaba en la Termoeléctrica, este había jugado con el América en la Primera División, tenía un excelente toque de balón, una buena técnica, incluso lo intentó contratar Francisco Márquez Segovia, cuando tenía al equipo Alianza en la Liga Universitaria, pero prefirió jugar con nosotros que ir a jugar con Pancho Márquez.

De anécdotas, una, cuando Tomás Navarrete en un saque de banda intentó dársela a un compañero, pero a éste lo cubrieron rápidamente, como ya había hecho el movimiento de dar la pelota, intentó pasársela a otro compañero, pero también lo cubrieron y que se va de bruces, como tabla cayó de frente, sin soltar la pelota, fueron carcajadas de nosotros y de los jugadores y gente que había en ese momento viendo el partido, no sé si puedan esa imagen, con el balón agarrado en lo alto, de frente casi comiendo tierra, nunca se nos va a olvidar.

Otra anécdota es la de un defensa de Lerma, no me acuerdo de su nombre, pero este cuate empezaba a jugar, de pronto el portero le dijo: pásame o dame la bola, en ese tiempo se podía regresar el balón al portero y este despejaba en largo, pero nuestro jugador en lugar de pasarla con el pie, se agachó, tomó la pelota y de la llevó al portero, lógico, nos decretaron penal en contra; la verdad que tuvimos anécdotas que aún están frescas en nuestra memoria.

Hay otra anécdota, Carlos Núñez a quien le decíamos el “Chavito”; en una ocasión nos dieron nuestros primeros trajes, no recuerdo si fue en la tarde o noche, pero los repartimos y al otro día que teníamos juego, pasamos a recogerlo para ir al campo, lo vimos que estaba ya en la calle pateando un balón, de pronto salió su mamá, que para mí fue como mi segunda madre, y nos comenta que Carlos durmió la noche anterior con el traje puesto; son cosas maravillosas, momentos que se vivieron, el amor que le teníamos al fútbol, Carlos también fue un buen jugador, lo que pasa que siempre entraba de cambio, por eso tal vez no aparezca en las fotos que se toman antes del cotejo, pero jugaba bien.

En una ocasión, ganamos el derecho de participar en los Juegos Nacionales de la CNOP, como delegado fue al frente del equipo el inolvidable Guillermo Ávila; era todo un personaje, ahí en estos Juegos Nacionales  realmente enfrentamos la realidad de nuestro fútbol campechano, nos medimos con Veracruz, un equipo que llevaba masajista, entrenador, doctor, hasta cubetero y nosotros, ni técnico, por desgracia en esos tiempos, y todavía veo que continúan las autoridades sin dar el apoyo debido a nuestras delegaciones de cualquier deporte cuando representan al Estado.

El traje que nosotros llevamos a este torneo, nos lo obsequió Don Róger Villajuana, que tenía su negocio en el centro de la ciudad, una persona muy amable, como muy pocas ya que apoyaba al deporte; no podemos dejar de decirte, porque fueron cosas que nos formaron como personas, como jugadores, porque nosotros sabíamos que había gente buena, gente que apoya el deporte, desgraciadamente los gobiernos de esa época estaban más enfocados en otra cosa que en apoyar el deporte o hasta la fecha, yo no sé, pero no veo el apoyo al deporte sinceramente.

Algo que todavía tengo en la mente, es la primera camiseta del equipo Arrabal, una de mis hermanas, que ahorita vive en Coatzacoalcos, Rosa María, compramos una camiseta baratita, una roja y ella con su máquina pegó las franjitas azules, fue nuestro primer traje que tuvo el equipo “El Arrabal” en su andar por el fútbol campechano, concluyó Jose del Carmen Alonso Parrao.

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