Facturas desde España

In Opinión

<p>Les cuento una historia para que los lectores la analicen con cuidado y sin prejuicios. Y lo hago porque parece confirmar lo expresado, hace unos días, respecto al interés del gobierno español, tanto el saliente como el entrante -a una semana de la nueva investidura-, en asegurar el contiuísmo político en México -es decir, la permanencia del PAN en la Presidencia- para asegurar así los intereses corporativos de sus nacionales con los bancos convertidos en los nuevos corceles de <strong>Cortés</strong>. Cuando menos que la <strong>reconquista </strong>no nos agarre como a <strong>Moctezuma</strong>, esto es atado a las leyendas y a los mitos del "hombre blanco y barbado" que algunos llamaron Quetzalcóatl y otros Kukulkán, la serpiente emplumada.</p><p>Durante la campaña presidencial de 2006 fue tan evidente el concurso de los hermanos <strong>Zavala Gómez del Campo </strong>-uno de ellos, en plan de vocero, <strong>Juan </strong><strong>Ignacio</strong>, y el otro, <strong>Hildebrando</strong>, hincándole el diente al padrón electoral detrás de bambalinas-, que el señor <strong>Felipe Calderón </strong>no tuvo más remedio que deslindarse, primero, de la sombra de una "primera dama" suprainfluyente, asegurando que prefería, en todo caso, el perfil de <strong>Nilda Patricia Velasco</strong>, consorte de <strong>Ernesto Zedillo</strong>, al de <strong>Marta</strong>, la de su correligionario <strong>Fox </strong>quien, en ese momento, aún ejercía la Presidencia. Y en la misma línea aseguró que ningún pariente suyo, mucho menos sus omnipresentes cuñados, formaría parte de los cuadros del gobierno federal como rechazo pleno al nepotismo. (Pese a ello, cuando pudo, dio cauce a la torpe candidatura de <strong>"La Cocoíta" </strong>al gobierno de Michoacán y las posteriores y grotescas declaraciones para justificarla a costa de señalar al crimen organizado -que el gobierno federal tiene el deber de perseguir- por la alteración de la voluntad ciudadana. Puras falacias).</p><p>No obstante lo anterior, bien supo <strong>Calderón </strong>en dónde acomodar a su privilegiado cuñado <strong>Juan Ignacio</strong>, el mismo que defendió con vehemencia su causa en un sinnúmero de debates bajo las candilejas de Televisa: habilitó que el grupo español PRISA, entre otras cosas editor de <em>"El País"</em>, uno de los periódicos de mayor circulación en su nación de origen aun cuando tuviera que hacer las veces de oficialista para defender su posición de izquierda ante el desastroso gobierno del "socialista" <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong>, con propósitos expansionistas en México lo que confirmó al adquirir la mayor parte de las acciones de la XEW y cortar las cabezas de los comunicadores incómodos, entre ellas la de <strong>Carmen Aristegui </strong>y la de un joven conductor del noticiario matutino del "canal de las estrellas". Lo anterior consta a este columnista porque supe de las negociaciones para evitarlo, realizadas en la sede del corporativo en la Gran Vía madrileña, sin que se pudiera frenar la salida de sendos informadores. La suerte de ambos estaba echada por no aceptar las normativas, con buena carga de censura, impuestas por los de allende el océano.</p><p>De esta manera, PRISA, de origen izquierdista, sirvió, en México, a un gobierno de derecha con tal de consolidarse y ganar mercado. En plena complicidad con la familia presidencial, un asunto bastante más grave que el pulso mantenido contra el yerno del rey, el ex basquetbolista <strong>Iñaki Undagarín Liebaert</strong>, de origen vasco, quien se dio a la tarea de hacer negocios por su cuenta, sobre todo tráfico de influencias, a la sombra, claro, de la familia real. Allá ha sido un escándalo que ha puesto en jaque a la monarquía; en México es simplemente un secreto a voces sólo aireado por este columnista a quien suele descalificarse cuando denuncia, aunque el tiempo acaba dándole la razón por lo general. Es ésta la razón por la que me precio de ser un periodista muy incómodo… aunque ello tenga un costo elevado.</p><p>Pues bien, fue el "madrileño" cotidiano <em>"El País"</em>, mismo que puede adquirirse con la mayor facilidad en la ciudad de México y no pocas capitales estatales -para algo sirven, claro, los cómplices de Palacio-, quien se dio a la tarea de ponerle una trampa al ya vapuleado priísta, <strong>Enrique Peña Nieto</strong>, de cultura limitada y sobredimensionado por efectos de la publicidad. Y el personaje cayó de bruces al no poder responder correctamente cuál es el monto del salario mínimo -habló de novecientos pesos cuando en realidad es de mil 740 pesos al mes-, de la misma manera como la Televisión Española exhibió, hace cuatro años, al señor <strong>Rodríguez Zapatero</strong>, en plena campaña, cuando fue incapaz de recordar cuánto cuesta un café -sugirió, en la emisión especial "Quiero hacerle una pregunta, señor Presidente", que su costo era de ochenta céntimos cuando ya casi alcanzaba el producto un euro y medio-, y fue satanizado por la distancia tremenda que ello establecía con sus "igualitarios" ciudadanos.</p><p>Una táctica similar, de importación, como refrendo a la evidente intervención de los expertos españoles en marketing político dispuestos a defender la causa del panismo, proteger a los Calderón y evitar la alternancia en México al costo que sea necesario. Lo apunto para quien quiera creerlo y no con el propósito de inducir el voto de mis amables lectores. Pero es indispensable acudir a las urnas sin las vendas sobre los ojos. Cuando menos eso merecemos.</p><p>La estrategia, nos queda claro, es la de la manipulación y está encaminada a contrarrestar la mala imagen de los panistas que alegan se puede vivir con seis mil pesos al mes o sugieren como ideal de vida la sentencia tremenda: "Díos mío, hazme viuda por favor". Frente a esta clase política, incluidos todos los partidos, los mexicanos estamos en el total desamparo.</p><p>DEBATE </p><p>Nunca imaginé que una visita de cortesía, a invitación expresa del subsecretario de Seguridad Pública, <strong>Francisco Niembro González</strong>, acabaría con revertirse contra mí. Pese a los años recorridos, y las mañas aprendidas, sigo cayendo en la ingenuidad. He de ser por tonto.</p><p>El hecho es que recorrí el célebre <strong>"búnker" </strong>de la dependencia, construido a alto costo catorce metros bajo tierra, y "descubrí" los sofisticados aparatos con los que la dependencia cuenta para el espionaje -no sólo de los secuestradores y otros criminales, cabe anotar-, o con el fin de entrometerse, con cualquier pretexto, en las conversaciones privadas o en los correos electrónicos. Los llamados <em>"hackers" </em>han tenido, durante el sexenio en curso, grandes horizontes.</p><p>A partir de ese momento y hora, para desgracia mía, comenzaron las turbulencias. Primero fueron ligeras y me sugirieron limpiar el equipo habitual para evitar cualquier otra especulación. Pero, enseguida, comenzaron los "ataques" mayores. Primero fue el sistema Skype, por donde suelo conferenciar o enlazarme con mis familiares a quienes he debido poner a salvo, y después el Facebook -donde contaba con miles de seguidores generosos-, al que me resultó imposible acceder hasta que "desapareció" de los navegadores apareciendo otro, reducidísimo, que yo no abrí, en el que se me presenta como "autor".</p><p>Luego se siguieron con las cuentas de correo de Hotmail y Yahoo, inhabilitándolas, cambiando contraseñas y enviando mensajes ofensivos, desde ellas, a familiares y amigos. Lo peor es que cada veinticuatro o cuarenta y ocho horas debo modificar las rutas para poder enviar, a tiempo, esta columnilla a mis editores solidarios. Esto es: no puedo abrir una cuenta sin temor a ser alcanzado por los implacables <strong>"hackers" oficiales</strong>, porque no existe empresa alguna con la capacidad para proceder de esta manera, salvo la Secretaría de Seguridad Pública, en la que yo mismo atestigüé sus métodos sin dejar de cuestionar cómo era que, con tanto equipo, fuese imposible localizar a <strong>Joaquín Guzmán Loera</strong>. No hubo respuesta, desde luego.</p><p>Así funcionan y han funcionando los organismos represivos en las peores épocas del fascismo.</p><p>LA ANECDOTA</p><p>Hace unos días, me encontré en un restaurante con el ex presidente derechista del gobierno español, <strong>José María Aznar</strong>, quien dialogaba con una delegación de diplomáticos de Polonia. Le saludé y su respuesta, como suele ser en los confines hispanos, fue más bien fría. Pero aproveché el momento:</p><p>-Le felicito por el éxito de su partido, el Popular, en las elecciones de noviembre 20. Fue contundente. </p><p>-Hombre, muchas gracias. Fue el trabajo de muchos.</p><p>-Pero usted, el primero. Recuerdo que en sus días, cuando menos, la economía marchaba. </p><p>-Así es. Y ahora es un desastre.</p><p>-Bueno, esperemos que en México, el próximo año, vivamos también una alternancia saludable.</p><p>Se quedó mirándome largamente, con los ojos muy fijos como si quisiera hipnotizarme para adentrarse a mis pensamientos, y respondió, seco claro, al fin:</p><p>-Ojalá, ojalá…. se lo deseo.</p><p>Pensó su respuesta o me dio sólo el avión? De cualquier manera, como periodista, es mi obligación recoger sus palabras para el análisis posterior.</p><p>SIGO SIN PODER ACCEDER A MIS CUENTAS ELECTRÙNICAS O CONSTRUIR OTRAS GRACIAS A LA INTERVENCIÙN DE LA SECRETARIA DE SEGURIDAD PUBLICA Y DE SU TITULAR, GENARO GARCIA LUNA, ESBIRRO DEL SEÑOR CALDERON.</p>

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