La burra al trigo

In Opinión

No me tome en serio, o hágalo bajo su responsabilidad

“Siempre hemos cargado con la parentela de los gobernantes; lo de AMLO y su familia no tiene parangón”: Beatriz Pagés

Hace algunos años, con la entrada de capital extranjero que adquirió la casi totalidad de la banca entonces mexicana, el gobierno federal intentó justificar el hecho con una lluvia de spots alusivos que nos decían: las tasas de interés van a bajar, ya que en los países de origen de esos capitales no exceden el 10% de Costo Anual Total (CAT) de los préstamos hipotecarios o para adquirir un auto, y las tarjetas de crédito (TDC). Hoy, los intereses bancarios llegan hasta el 75% de CAT. 

Es claro que los bancos extranjeros que adquirieron a los locales no vinieron a competir con bajas tasas de interés, sino a aprovechar las bondades legislativas que les permiten en la práctica la legalización del agio, al grado que sus ganancias son aquí mayores que en sus países de origen, salvando incluso de la quiebra a más de uno (BBVA Bancomer, `pr ejemplo). 

La telefonía celular siguió el mismo camino… “los precios van a bajar por la competencia”, la entrada de telefonías españolas y norteamericanas presagiaba el fin del monopolio y por ende una reducción sensible en los precios de tales servicios. Hoy por hoy, la realidad sigue siendo marcada por el alto y pésimo costo de tales servicios, muy lejanos de sus promocionales. 

A partir de la llamada Reforma Energética, durante meses nos tundieron cada día a toda hora con más propaganda afirmando que tanto los combustibles como la energía eléctrica seguirían una lógica de mercado en la que gracias a la competencia los precios bajarían a niveles que no veíamos desde hace años. 

Han llegado algunas franquicias de combustibles fósiles a operar en México, PEMEX ya no tiene el monopolio, pero sigue siendo el mayor vendedor de gasolina y, aunque no tengo la seguridad, me parece que también surte a esas firmas. 

Sí, con la pandemia bajaron los precios de las gasolinas y el diesel, unos meses que significaron una leve bocanada de oxígeno para los automovilistas y la industria del transporte en general. Fueron meses si no gloriosos, al menos de cierta bondad en efecto, pero efímeros, ya que para la gran mayoría de los mexicanos y nuestros bolsillos no hay tregua que dure. 

Desde hace ya algunos meses, al menos en la ciudad de Campeche, aunque estables, en 21 pesos y aún mas el litro de gasolina magna, los precios no tienen para cuando bajar, a pesar de los reiterados discursos y promesas del presidente de que deben de bajar, y de que no han subido pues solo se ajustan a la inflación, por lo que según él se mantienen en niveles aceptables. 

Podríamos entender que las finanzas del país no están bien; pues su manejo ha sido errático por decir lo menos, en especial si comparamos con otros países de Latinoamérica que han sorteado con mayor tino el vendaval económico mundial dericado de esta interminable pandemia. 

También podríamos buscar y encontrar sin problemas mil pretextos para el vano intento de justificar la nueva escalada de precios a partir del aumento a los combustibles, pero todo se reduce de nueva cuenta a la mostrada ineptitud que no ha podido sortear la caída de hace unos meses en ingresos petroleros, a la dependencia de las divisas por barriles de crudo que habian bajado a menos de 20 dólares por barril, afectando los recursos públicos con recortes presupuestales, a programas sociales y gasto público en general. 

Hoy, el barril de crudo mexicano se totiza en mercados internacionales en alrededor de 60 dólares; tampoco olvidamos los casi aproximadamente 20 pesos que cuesta ya cada dólar, que pese a las sesudas opiniones de versados líderes de opinión de Televisa y TV Azteca inciden de manera directa en precios de alimentos, productos diversos e insumos que consumimos en México. 

Las tarifas eléctricas también van a la alza, y en los hechos jamáshemos podido ver disminución alguna en sus criminales recibos que cada bimestre llegan mas altos a pesar de cualquier medida de ahorro en casa, no se diga en negocios. 

Pero el viacrucis, las amenazas no terminan ahí: el afán recaudador pretende volver a cobrar la tenencia vehicular, impuesto a todas luces injustificable, creado hace años para financiar, ese fue el cuento, los juegos Olímpicos del 68, y que duró hasta el 2015; un impuesto “Hecho en México”, exclusivo para nosotros, ya que no se cobra en ningún otro país. 

Con una economía cuyo principal sustento se encuentra en las divisas petroleras, la crisis no se ha hecho esperar y por doquier encontramos un panorama desalentador para lo que resta del año y al menos el próximo, una crisis sin precedente en los actuales siglo y milenio, quizá comparable con la debacle económica de 1994 al finalizar el primer sexenio del Salinato Trágico, en la que sólo falta un muerto presidenciable en campaña para cachar votos de lástima. 

Hace poco más de 4 años, en las campañas para presidente, el actual huésped de Los Pinos, hizo la promesa de reducir el Congreso de la Unión en al menos un 40% de sus actuales proporciones, tanto en el número de escaños elimnando pluris como en su presupuesto. 

La promesa de campaña, como muchas más, no pasó del discurso hueco, vacío, con el que suelen recetarnos cada 3 y 6 años los políticos. 

A pesar de que en teoría nadie debe ganar mas que el presidente, seguimos manteniendo a 128 senadores y 500 diputados federales con ingresos superiores a los de sus homólogos en los EUA, Canadá y países europeos con economías y democracias consolidadas. Cobran como si trabajaran y lo valieran. 

Con motivo de una reforma política y electoral, las cámaras incrementaron su membresía en razón de 300 a 500 diputados en la baja, y de 64 a 128 en la alta, a través de una fórmula que disparó tanto los distritos electorales como las posiciones plurinominales además de la aberración jurídica que suponen al menos los senadores de lista, en tanto que éstos no responden al número de ciudadanos (como en los diputados) sino a la republicana representación que por estado se mantenía ante la Federación, pues cada partido se reservó para sus intereses una lista de 24 candidatos que llegan al escaño de acuerdo con los porcentajes de votación y no con la paridad que debe de haber en la relación. 

Se privilegiaron los intereses partidistas por encima de una equitativa relación de cada estado con la federación. 

La zanahoria delante del jumento fue: la democracia mexicana es cara, es más cara no tenerla. 

Argumentos y sofismas habían para sostener los nuevos privilegios de la mal llamada “clase política”. 

Nos estrellamos, otra vez, con la realidad. 

Sueldos, prestaciones, bonos, prerrogativas, seguros de gastos médicos mayores, viáticos, recursos e ingresos para políticos, funcionarios, dirigentes sindicales, legisladores y magistrados alcanzan a llenar bolsillos, cuentas y niveles de vida posibles hasta con 500 mil pesos al mes, sin contar los negocios al amparo del poder, el tráfico de influencias, los diezmos que alcanzan ya el 30% en las compras oficiales, obras, servicios y demás formas de vivir del erario para no vivir en el error. 

Y así, no hay presupuesto que rinda. 

Los nuevos aumentos obedecen a una lógica del embudo en la que cualquier ingreso y privilegio de políticos y funcionarios de primer nivelsigue siendo intocable; más aún, sus percepciones totales no sólo no disminuyen sino que se incrementan cada año como si lo que sobrara fueran recursos para crecer como país. 

A la par, los ingresos tributarios, las reformas fiscales que año con año nos recetan desde el Cártel del Congreso, se incrementan con complejas leyes para calvario de los contribuyentes, en una fórmula infalible para el creciente malestar social. 

Los impuestos y servicios, los combustibles, la energía eléctrica son en los hechos un cuerno de la abundancia para colmar las necesidades, el barril sin fondo de la “clase política”. 

Me pregunto si estos son los gobiernos que los mexicanos merecemos, me pregunto también si la situación les alcanza para más. 

Quizá por ello existe ya mayor presupuesto para militares y policías en cualquiera de sus presentaciones. 

Viven un país de fantasía, sin idea de sanos ejercicios de autocrítica en donde no hay cabida para la honestidad y el decoro. 

El último en salir que cierre la puerta, mientras los mandsamos a chingar a su madre y volvemos a votar por otros igual o peores.

De los fríos números y otros datos 

96.2% de empresas mexicanas carecen de apoyo anticovid 

10 masacres perpetradas tras elecciones por narco y crimen organizado 

25 activistas asesinados en Oaxaca durante del actual sexenio 

106 mil mdp costarán obras de infraestructura vial y de transporte para agilizar el camino a nuevo aeropuerto Felipe Ángeles 

6 denuncias de la UIF ante la FGR acumula Emilio Lozoya 

3+ mil millones de pesos el monto del desvío con red de 33 empresas 

200 millones en multas a partidos por malas cuentas en proceso electoral 

2.2 millones de adultos mas al padrón de pensiones de Sebien 

10.32 millones de adultos mayores recibirán pensión universal en mayo de 2020 

A chillidos de marrana, oídos de chicharronero… Túnel virreinal descubierto en 2019 por el INAH en Ecatepec es enterrado por falta de recursos para su restauración… en mas de auestericidios, en Pemex hacen caso omiso de problemas en plataformas marinas… hospitales de especialidades de todo el país tienen meses sin fármacos, el pege niega desabasto… al paso que va el mitómano “gobernador legítimo” podrá escoger en San Francisco Kobén entre el Cereso y el hospital psiquiátrico… y es que el famoso Pinocho no solo tiene encima las investigaciones federales por el fraude a la CFE y las factureras yucatecas, sino que ha enloquecido a grados superlativos… por lo pronto, y a pesar del fingido optimismo que trata de mostrar en sus redes sociales a sus fans acríticos, lo cierto es que su carrera política parece acabar tan rápido como subió… él cree que en 2024 podrá ganar con facilidad un escaño en el Senado, pero las circunstancias quizá ya no sean mas mimas y solo esté mostrando síntomas de alguna de sus enfermedades mentales, que por cierto parecen no ser pocas… MoCi ha tenido algunas victorias, pero aún nada como para echar las campanas al vuelo y ponerse a celebrar triunfos como en Monterrey y en Nuevo León, tan distintos como son respecto del resto del país… el Covid y la tercera ola de contagios impactan de nuevo en empresas turísticas de todo el país, en quiebra hoteles, restaurantes y centros nocturnos…No hay que romantizar a la dictadura, su revolución murió o cedió para dar paso a otra; quien no lo crea es parte de un museo de la historia en desuso… 

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