La otra cara

In Opinión

Hubert CARRERA PALÍ

La Complicada ruta del Tren Maya

El trazo de la ruta del Tren Maya, sin duda, causará muchas complicaciones y dolores de cabeza al Gobierno Federal, debido a dos factores importantes: la situación de la posesión legal  actual de las tierras y la resistencia que siguen presentando comunidades indígenas al proyecto, “debido a que ellos nunca han solicitado tal medio de comunicación, pues de poco o nada les servirá”.

Por lo menos así lo consigna la revista Proceso en su edición dos mil 251 que salió a la luz pública la segunda quincena de diciembre del año que terminó en un reporte especial de la situación que se presenta actualmente en Yucatán y Q. Roo y que por su importancia reproduzco parcialmente.

Bajo el título “Las Vías torcidas del Tren Maya”, el semanario solo refiere a Campeche de rosón, cuando el periodista- investigador advierte de la grave deforestación que enfrentan 4 mil hectáreas de la selva chenera por parte de la comunidad  menonita, con la finalidad  de ampliar la cobertura de  siembra de soya transgénica, no obstante la prohibición que al respecto determinó  la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Sin embargo, para que el megaproyecto transpeninsular llamado Tren Maya reditúe las ganancias esperadas para los grandes inversionistas, además de ser un vehículo para el turismo internacional, de pasajeros locales a “preciosos muy accesibles”, lo será también para el sector agroindustrial  de la región en donde empresas como Kekén, Bachoco, la dedicada  a la actividad porcícola, de soya, que se produce peninsularmente en 53 mil toneladas, y de palma de aceite, serán las más beneficiadas y es rotundamente falso que esta bondad  sea para milperos, espequeros o pequeños productores que no producen a gran escala.

El principal dolor de cabeza hoy para el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y en particular para su titular Rogelio Jiménez Pons, responsable del megaproyecto, es que al menos en algunas comunidades mayas de Yucatán y Quintana Roo, donde se construirán una de las 18 estaciones a lo largo de los mil 425 kilómetros de la travesía del Tren Maya se requiere de una superficie de mil hectáreas para edificar los llamados “polos de desarrollo” para 50 mil habitantes, donde se instalará toda una infraestructura hotelera y de servicios por parte de los inversionistas interesados en el proyecto.

Sin embargo, para algunos comisarios ejidales de esa región hay grandes dudas de los beneficios que les aportará  el Tren Maya ya que por principio de cuentas no cuenta con un estudio de financiamiento ya que los ejidatarios  lo único que aportarían como “socios y empresarios” serán sus tierras.

Ellos no construirán infraestructura turística porque no tienen dinero. Si acaso serán tomados en cuenta para la venta de artesanías y para algunos paseos ecoturísticos, pero tampoco administrarán parte de las zonas arqueológicas como sucede en Conhúas, municipio de Calakmul donde las ganancias del acceso se dividen entre los habitantes de esa comunidad y el INAH.

El problema, sin embargo, es que varias de esas tierras estratégicamente situadas donde hará paradas el Tren Maya tienen problemas de posesión, fueron fragmentadas por la asamblea ejidal para venderlas  particulares  y en el tercero de los casos expropiadas por el Gobierno Federal sin que les haya reasignado otras superficie o se haya hecho la indemnización correspondiente.

Por ejemplo, detalla Proceso, en el municipio de Bacalar, situados a tan solo 20 kilómetros de Chetumal, el comisario ejidal Luis Chimal Balam, los 165 ejidatarios exigen hoy al gobierno federal recuperar parte de las 400 hectáreas que les fueron expropiadas durante el gobierno de Gustavo Días Ordaz, de lo contrario se muestran renuentes a ceder las mil hectáreas.

Y si se hace- agrega-  “a qué precio se nos comprará y cuál será el porcentaje de las ganancias que obtendremos cuando el proyecto ya esté funcionando; eso no lo sabemos”, observa.

Otra opción, propone, es que se nos otorgue otra superficie similar para crear nuestro “polo de desarrollo” con otras inversiones. ¿“Por qué ellos van a comer carne y nosotros huesos?”, encara.

Sin duda, la autoridad ejidal más radicar es Pedro Uc Be, quien por principio tiene muy en claro que el Megaproyecto del Tren maya solo se ha basado en una acción propagandística del Gobierno Federal  pero menos informativa porque por principio de cuentas las consultas deben de ser libres y explicativas “y de eso nadie nos ha dicho algo”.

“Nosotros no hemos pedido “Tren Maya, no los están imponiendo como han hecho los gobiernos anteriores” e inmediatamente pone como ejemplo el desarrollo turístico de la Riviera Maya, particularmente en Cancún, en donde los campesinos propietarios de esas tierras  sufrieron un grave despojo y marginación, y como consecuencia de ese “Bum” turístico ahí están hoy los indicadores de delincuencia.

Además, de plano anticipa que en su ejido no van a otorgar las mil hectáreas que pide el Gobierno Federal debido a que no hay certidumbre o acción explicativa profunda al respecto. Y cuestiona, ¿qué pasará cuando AMLO ya no esté en el Gobierno? ¿Quién nos garantiza la continuidad de la sociedad?

Entonces, de manera personal  me doy cuenta que Pedro Uc Be tiene toda la razón del mundo porque el próximo presidente de México por criterio propio puede tronar la continuidad del proyecto tal y como López Obrador hizo con las Zonas Económicas Espéciales (ZEE) para  Campeche y Yucatán.

Refiere que las asambleas informativas solo fueron parte de un teatro porque  en realidad “¡ningún maya solicitó el tren!, la idea fue del actual presidente; desconocemos de dónde viene esa pasión de imponer a los pueblos mayas”.

Y remata con esta reflexión: “Parece que el maya es una divisa bastante codiciable, porque bueno, tenemos una Riviera Maya que de maya no tiene nada: tenemos una línea de camiones que es maya, que no tiene nada de maya; tenemos un periódico que se llama la Jornada Maya, que tampoco tiene nada de maya. Y ahora tenemos un Tren Maya, que tampoco tiene nada de maya.

APICULTORES DE LA PENÍNSULA REPRUEBAN POLÍTICA APÍCOLA DE AMLO      

Más de 40 organizaciones apícolas de la Península de Yucatán, entre ellas cuatro de Campeche, dirigieron una carta el pasado 2 de diciembre al presidente AMLO para manifestarle su desacuerdo con las políticas públicas  implementadas por su gobierno en materia apícola:

“Estimado señor presidente: la Alianza Maya por las Abejas Káabnaalo’on es una organización de segundo nivel integrada por más de tres mil familias en más de cien comunidades de los tres estados de la Península de Yucatán”.

“Le queremos expresar nuestra preocupación por las recientes declaraciones relativas a la creación de una empresa social con centro de acopio para la Península de Yucatán y los apoyos de azúcar para los apicultores, acciones que consideramos insuficientes e inefectivas”.

Nuestra preocupación radica en que sigue sin entenderse que el trabajo realizado por nosotras y nosotros es una actividad integral que involucra cultura, economía, sociedad y medio ambiente; por ello, tenemos la certeza de que si bien, tanto la empresa social gubernamental como la distribución de azúcar son acciones que no perjudican esta actividad, de ninguna manera resuelven la grave problemática que enfrentan las abejas y nuestra forma de vida, ya que las actividades de la meliponicultura y la apicultura van más allá del enfoque meramente económico con el que los gobiernos estatales y nacionales han abordado estas actividades”.

“Nuestra postura ya ha sido expuesta, la primera el 17 de diciembre de 2018 en la SADER que fue presidida por el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de esta dependencia, Víctor Suárez Carrera, y la segunda el 5 de noviembre de 2019 realizada en José María Morelos, Quintana Roo y presidida por el titular de la SEMARNAT, Víctor Manuel Toledo Manzur”.

“En ambas reuniones hicimos propuestas concretas de lo que sabemos que sí será efectivo para enfrentar las tremendas amenazas como la deforestación, los plaguicidas, los megaproyectos y la miel falsa que inunda el mercado internacional por mencionar algunas, que están sufriendo las abejas, el medio ambiente y el modo de vida del pueblo maya”.

Nuestras propuestas son:

“1. Reducir el uso de plaguicidas en general y prohibir los altamente tóxicos para las abejas y las personas así como su aplicación aérea indiscriminada.

  1. Poner un alto a la deforestación de las selvas aún existentes y fomentar su restauración especialmente con especies melíferas.
  2. Fortalecer la organización integral de apicultores y meliponicultores a través del apoyo directo y decidido a las organizaciones de pequeños productores que somos los que producimos el 100 % de la miel de la Península, para asegurar la comercialización.
  3. Participación activa de los y las apicultoras en el diseño y monitoreo de políticas públicas, que conduzcan a separar del sector pecuario a la apicultura y favorezca transitar a un sector especializado para el uso sustentable de las abejas.
  4. Apoyar el programa de capacitación, investigación e innovación que ya hemos comenzado con universidades, comunidades y organizaciones, para resolver los problemas técnicos que enfrenta el sector apícola.
  5. Establecer una comisión especial para integrar un proyecto nacional de investigación y de incidencia de manejo sustentable de las abejas (apis mellifera y nativas sin aguijón), en la que participen las autoridades presentes en esta reunión, especialmente el CONACYT.
  6. Emitir un decreto para la prohibición del cultivo de organismos genéticamente modificados.
  7. Declaración de una moratoria a los permisos de cambio de uso de suelo y una prohibición de la privatización de tierras ejidales.
  8. Combate frontal tanto en México como en los principales países importadores de nuestra miel, en contra de las mieles adulteradas y falsas fabricadas en el extranjero y que atentan contra la autenticidad de la miel 100% natural que nosotros producimos y exportamos.
  9. Declaración de moratoria contra mega proyectos agroindustriales, eólicos, solares y mega granjas, que afectan al medio ambiente, a la vida de nuestras comunidades y a la apicultura, así como para la extracción indiscriminada de agua del subsuelo para actividades agropecuarias e industriales”.

Alianza Maya por las Abejas KAABNÁALO’ON

 

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