La Otra Opinión

In Opinión

Francisco Javier VÁZQUEZ BURGOS

La fiesta del 0.1

El presidente de México tiene otros datos, y creo que también otros conceptos económicos y hasta otras teorías económicas, de otra forma no podríamos explicar que con un crecimiento -si a eso se puede llamar crecimiento- de tan sólo un 0.1 por ciento del Producto Interno Bruto, Andrés Manuel López Obrador, celebre con júbilo y encare a sus detractores.

La cifra no es para enorgullecerse, aunque entendemos que, al inicio de una nueva administración, por lo tardío que resulta la liberación del presupuesto la economía siempre se contrae, y más en un inicio de sexenio por los reacomodos y las revisiones, de tal suerte que criticar ese bajo crecimiento, limitándonos simplemente a las cifras sin considerar el momento político administrativo y político también resulta injusto, pero los números son fríos.

En los peores tiempos de México, que se pueden considerar de 1910 a 1934, la economía creció al 0.21 por ciento, el peor desempeño de que se tenga registro del crecimiento del Producto Interno Bruto, pero se entiende, estábamos en guerra. La nación destrozada y desorganizada, no teníamos el petróleo.

Después hemos tenido periodos complicados, con presidentes ineptos y ladrones, pero ninguno entregó tan malos resultados, hasta Miguel de la Madrid que es considerado el peor presidente de la historia de México registra un crecimiento anual del 0.3, un poco mayor que el que tiene el presidente del 0.1, quien no sólo celebra esta ridiculez de resultado, sino que, además, va en contra de las definiciones internacionales que clasifican la recesión y la desaceleración, y él impone nuevos conceptos.

Aunque en el ámbito internacional no se ponen de acuerdo sobre una definición, si se coincide en que no se puede evaluar una economía solamente por el PIB para considerarla en recesión, para ello se hace necesario analizar otros factores como la balanza de pagos, el nivel de inversión y el empleo.

Hay una definición que se utiliza mucho para catalogar la recesión y es de Julius Shiskin, y data de 1974, él era comisionado en la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos, y consideró que si por dos trimestres consecutivos hay decrecimiento se puede decir que se está en una recesión.

Hay otras instituciones que para considerar recesión consideran que debe haber crecimiento cero, como la que cita Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN).

ABUNDA QUE, EN UNA RECESIÓN 

“Las empresas del país tienden a cerrar; los capitales, es decir, los inversionistas, se retiran; aumenta el desempleo y hay una caída del ingreso”. “La desaceleración económica es lo que antecede a una recesión; tres de cada diez empleos se pierden; los inventarios de las empresas están en el techo mientras que las ventas en el piso”.

“En las tiendas departamentales hay más trabajadores en el mostrador que gente comprando; eso se debe a que las personas son más cuidadosas con el gasto, sin llegar necesariamente al ahorro. Otro caso es el de los restaurantes, a los que acuden menos personas a razón de guardar ese dinero para usarlo en otros servicios”.

Recordemos que el consumo ha caído 3.5 por ciento; el desempleo en México, aunque por la forma en que lo miden lo ubican en 3.6, la realidad es mucho mayor (estimo que cuatro veces más) y además son precarios; de 54 millones de personas que trabajan 45 millones no tienen prestaciones sociales, no hay seguridad social. No estamos culpando a AMLO de este desastre económico, pero si hay que aclararlo, confirmar que existe el problema, porque él se empeña en negar que no hay tal recesión.

No entendemos el afán de AMLO de ignorar las teorías económicas que se recomiendan aplicar para estos tiempos de crisis; el señor Keynes ya dijo lo que hay que hacer, y habría que hacerle caso, pero se toman más acciones apegadas a las que dice White, el adversario teórico de Keynes.

La banca es ejemplo de eso, se les permite que sigan cobrando elevados intereses cuando por el momento de crisis lo recomendable decía Keynes es ablandar las tasas y que haya circulante, que se mantenga la producción y las fuentes de empleo.

Los impuestos son otro factor desatendido; Keynes sugería que hay que reducir los impuestos en tiempos de crisis para estimular la inversión, pero AMLO tiene otros datos, otros conceptos, otras teorías y seguramente que al igual que el PRI y el PAN, tendrá otros resultados negativos en materia económica. Al tiempo.

 

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