La reforma energética, un tema toral que determinará rumbos en la economía del país

In Opinión

VICENTE GALVÁN GUTIÉRREZ

Un tema que últimamente ha acaparado la atención en la agenda nacional, es el de la reforma energética, la cual, por tratarse de algo tan delicado, ha confrontado otra vez más a la opinión pública y a los diversos sectores de la población, quienes tienen distintas posiciones y encontradas formas de pensar al respecto. El debate empieza con la idea de que el Estado debe ser el encargado de la generación de energía, aunque se sabe que éste no está en condiciones de procesarla mediante métodos modernos y no contaminantes y que las finanzas de este aparato productivo no son del todo sanas; la Comisión Federal de Electricidad, es una empresa deficitaria que requiere de muchos recursos para operar, pero se espera que se le otorguen una cuota de mercado de generación eléctrica del 54%, contra la iniciativa privada que, ya está instalada,  que se encuentra generando una buena parte de la que se consume en el País y que deberá conformarse con el 46% del pastel, bajo estrictas condiciones de control y vigilancia, entre las que destacan las de eliminar los contratos vigentes de generación eléctrica otorgados, los de compraventa de electricidad con el sector privado y desaparecer los órganos reguladores.

En términos generales, se dice que el objetivo de la propuesta de reforma constitucional en materia eléctrica, es eliminar privilegios de 77 mil grandes consumidores privados, que compran energía barata, para que ellos generen y luego la vuelvan a vender a la CFE a alto costo, lo que provoca que los precios sean altos; se dice que al eliminar esta práctica, se llevará a 43 millones de familias energía a precios accesibles, se está contemplando emprender un proyecto que permitirá terminar con la simulación de precios, dando certidumbre en las tarifas de suministro básico, se aplicará un sistema de precios para usuarios finales sin incrementos, más allá de su actualización por inflación, se reitera el propósito de eliminar el modelo privatizador neoliberal y recuperar la conducción del Sistema Eléctrico Nacional, fortaleciendo la transición energética soberana con el uso sustentable de fuentes limpias, impulsando políticas científicas, tecnológicas e industriales necesarias para la transición energética. Se señala que la sobreoferta de permisos otorgados a generadores privados de energía, constituye un riesgo de colapso del sistema eléctrico nacional por la gran cantidad de plantas que se tienen en el país, lo que estaba propiciando la creación de un monopolio de electricidad de privados. Y, si se habla de monopolio, en la lógica del gobierno, se cita que éste, debe ser de la Nación.

Mientras que la contraparte indica que se busca dar a la CFE este perfil de monopolio para la generación de energía, lo que conlleva cerrar la puerta a las energías limpias y renovables, destruirá las inversiones existentes y potenciales, implicará el pago de miles de millones de dólares por indemnizaciones, exigirá al gobierno a emprender una renovación de su planta industrial a marchas forzadas, lo que requerirá una estratosférica  inversión, se incrementarán las deficiencias en el suministro eléctrico, provocando apagones continuos, así como el cierre de industrias y la pérdida de empleos.

A este, de suyo, complicado panorama debe agregarse lo relativo a otro anuncio que se está haciendo en torno a la reforma energética, que es lo relativo a la nacionalización del litio, con el propósito de evitar que empresas extranjeras sean las que exploten la extracción de ese rico mineral que es esencial para el desarrollo de baterías de alta durabilidad utilizadas en telefonía celular, equipos de cómputo, vehículos y hasta en misiles. Actualmente hay nueve compañías de Canadá, Italia, Australia y el Reino Unido con concesiones para explotar litio en cinco estados del norte del país, la compañía más aventajada, ya en proceso de exploración, es Bacanora Lithium, una compañía establecida en el Reino Unido, donde fue inscrito su registro mercantil, en esta compañía participa la corporación Ganfeng Lithium Co., de China, con el 50 por ciento de las acciones. Este tema tomará una importancia relevante.

De esta forma, el primero de octubre, la presidencia de la república envió a la Cámara de Diputados esta iniciativa de reforma eléctrica, la que será debatida es las comisiones de Energía y de Puntos Constitucionales, con lo que se ha desatado una serie de confrontaciones y posicionamientos de difícil armonía y acuerdo. La iniciativa mueve muchos intereses, intereses de una cantidad inmensa de afectados que no estarán dispuestos a ver mermadas sus utilidades obtenidas durante tantos años. Adicionalmente, no hay que soslayar que existe la relación bilateral entre México-Estados Unidos, que puede verse afectada, siendo contempladas reglas de operación en el T-MEC, que pueden quebrantarse.

Suena bonito y romántico decir que la electricidad es nuestra, pero a qué costo, qué tanto se ha avanzado en una privatización que, injusta, ventajosa o no, es la que ha prevalecido por décadas y, pensar en eliminarla de tajo, puede ser contraproducente en el corto plazo. Las vetustas plantas son contaminantes y caras, el parque de generación que opera la CFE, tiene una antigüedad promedio de 34 años y cerca de 42% de su capacidad la genera con altos costos y combustibles perjudiciales al medio ambiente, se dice que la renovación de la eléctrica nacional, requiere inversiones de 9,000 millones de dólares, las centrales con tecnologías termoeléctrica, carboeléctrica y turbogas, se encuentran en ese grupo, con un costo de generación alto e ineficiente, que además se agrava por su antigüedad, todas están restringidas a eficiencias de menos de 34%, no por la tecnología sino por la obsolescencia, aunque ya las pagamos,  es obsoleta y no es conveniente que salga mucha energía de ellas, esa inversión se pudiera orientar a otros beneficios como salud, seguridad, transporte, educación e investigación.

A contraparte, se tiene la generación limpia de energía, que es la derivada de plantas eólicas y de paneles solares, sólo para ilustrarlo sucintamente, abordaré estos aspectos:

La energía eólica se obtiene del viento y puede definirse como el aprovechamiento de la energía cinética de las masas de aire para convertirla en energía mecánica y a partir de ella obtener electricidad, actualmente se supone que más del 3% del consumo mundial de electricidad, es así generado y se espera que en las próximas décadas llegue al 18%.La energía eólica, tiene características ventajosas como son, es una energía renovable y limpia, inagotable está disponible en todo el mundo, no contaminante, reduce el uso de combustibles fósiles, reduce las importaciones energéticas, genera riqueza y empleo local, contribuye al desarrollo sostenible, es una energía barata.

Un panel solar, placa solar o módulo solar, es un dispositivo que capta la energía de la radiación solar para su aprovechamiento el término comprende a los colectores solares, utilizados usualmente para producir agua caliente doméstica mediante energía solar térmica y a los paneles fotovoltaicos, utilizados para generar electricidad mediante energía solar precisamente fotovoltaica. Un calentador solar de agua usa la energía del sol para calentar un líquido, el cual transfiere el calor hacia un depósito acumulador de calor, estos equipos pueden ser principalmente de dos tipos, los colectores solares, que son equipos donde el agua circula a través de ellos para su calentamiento, pero esta no es almacenada en el calentador solar, muchas veces en estos sistemas se instala un tanque en el interior del hogar o industria para el almacenamiento del agua caliente, el otro tipo son los termo solares, también llamados termotanques solares, en estos equipos el agua también es almacenada para poder ser utilizada por la noche cuando no se dispone de la energía solar, es una manera simple y efectiva de aprovechar la energía solar. Entre los años 2001 y 2012 se ha producido un crecimiento exponencial de la producción de energía fotovoltaica, doblándose aproximadamente cada dos años,​si esta tendencia continúa, la energía fotovoltaica cubriría más del 10 % del consumo energético mundial que actualmente cubre y podría llegar a proporcionar hasta el 100 % de las necesidades energéticas en las próximas décadas.

La discusión está puesta, el tema va a dar para mucho y la permanente esperanza es y será que el País no se vea afectado con la adopción de políticas precipitadas y erróneas, porque ni la sociedad ni la economía está para improvisaciones que se determinan cada sexenio, con la perspectiva del grupo de personas en el poder. Urge una planeación a muy largo plazo, con sentido macroeconómico y que nos permita visualizar horizontes de prosperidad y mejoría permanente, en beneficio de la población en general. Gracias por leerme.

Mobile Sliding Menu