Sueña Josué Aguilar Chan con París 2024

In Afición

El halterista campechano confesó que buscará llegar a los Juegos Olímpicos de París 2024

“Cuando inició la pandemia dejamos entrenar casi un mes, yo soy un entrenador de crossfit muy reconocido aquí en Campeche, manejo una aplicación en donde hago rutinas en casa y eso mismo estoy aplicando para mí”.

Esto lo declaró Josué Aguilar Chan, un triunfador dentro de la halterofilia con ocho títulos nacionales, dos campeonatos mundiales y cinco Panamericanos.

“El mismo Instituto del Deporte de Campeche al ver la contingencia decidió prestar el equipo, el Arquitecto Jorge Carlos Hurtado nos prestó el equipo, pero nos recomendó cuidarlo muy bien, fui a buscarlo y traje lo que voy a utilizar a casa y con ello estoy entrenando”.

“Todos los días saco mi material y lo vuelvo a meter, no he dejado de entrenar, pero sí se siente muy diferente todo, mayormente te hace falta la motivación al entrenar de tus amigos, de platicar, de escuchar el ruido de los discos a rebotar en la tarima, en fin, pero estamos con muchas ganas de trabajar”.

¿En qué consiste el trabajo que estás haciendo Josué?

Este año ya no voy a olimpiadas nacionales ya me retiré por mi edad. Tengo 23 años, pero tengo en mi mente la meta de los Juegos Olímpicos en el 2024 y ya por eso quiero comenzar de la mejor forma el ciclo olímpico que debemos de arrancar en el mes de agosto.

Son cuatro años prácticamente que tengo para prepararme los voy a aprovechar para entrenar, en dos ocasiones me he quedado en la orilla en la preselección, pues en esta tercera ocasión no quiero quedarme atrás, quiero llegar a unos Juegos Olímpicos en este caso el de París 2024.

Este es el último ciclo olímpico que lo voy a intentar, ya tengo 23 años es cierto, todavía no estoy viejo, pero pues yo pienso que ya sería el último intento que yo haga para estar en unos Juegos Olímpicos, quiero llegar en mi mejor edad, por eso me estoy preparando, estoy motivando y entreno todos los días.

¿Solo tú estás buscado el boleto a París 2024?

Todavía me quedan cuatro años para prepararme y si Dios quiere en los próximos cuatro años hay la posibilidad de que califiquen tres y hasta cuatro campechanos a Paris 2024.

Siempre hemos hablado con mi entrenador Javier Tamayo a quien le doy las gracias por todo el apoyo que me ha dado, toda una gran persona siempre hemos hablado de que José Poox, José Luis Carpizo yo y alguna otra persona sentimos que podemos estar en esa selección que irá a Paris a los Juegos Olímpicos.

Jose Poox es medallista mundial en 55 kg no hay quien le gane, después sigo yo en 81 kilos, Luis Carpizo en 97 kg, desde ahorita estamos en selección y todavía nos faltan cuatro años.

Así que espero que en este ciclo olímpico pues hagamos bien las cosas y que sea histórico para Campeche, imagínate tener tres campechanos en la selección nacional compitiendo unos Juegos Olímpicos, prácticamente venimos soñando con esa idea.

¿Qué tan difícil ha sido para Josué estos trece años en la halterofilia?

La verdad ya tengo 13 años en el deporte, inicié en el 2007, para el 2008 fue algo muy extraño para mí porque la verdad mi primera olimpiada la gané con dos meses de entrenamiento estaba iniciando no sabía ni lo que estaba haciendo, cuando yo ya era campeón nacional, fue algo para mí diferente porque yo estaba acostumbrado a escaparme en ocasiones de mi casa para ir a jugar a las maquinitas, en eso era lo que yo me entretenía y de pronto el cambio de encerrarme a entrenar; en aquel tiempo estaba como director del Indecam, Enrique Rosado.

Me acuerdo que todavía no había el CEDAR, se utilizaba para albergarnos una villa de hospedaje que tenía la Universidad Autónoma de Campeche ahí nos concentraban y nos trasladaban al Leandro Domínguez en donde estaba el gimnasio de pesas era el 2007.

Ahí empecé, conocí gente importante como Javier Tamayo y Alejandro Encalada Mena, los que siempre me aconsejaban que no fuera del montón que siempre buscara destacar entre los mejores, que tenía que tener mis metas claras.

Bendito Dios, todo ese esfuerzo todo ese trabajo que inicié en el 2007 y bajo el entrenamiento de buenos instructores, es que tengo dos campeonatos mundiales, uno en Eslovaquia en el que obtuve cuarto y otro en donde logré noveno lugar, tengo 5 Panamericanos, tres juveniles y dos de mayores, en los juveniles en todos el primer lugar, en uno de estos me dieron el trofeo como el mejor levantador de todo el continente latinoamericano, fui el mejor deportista de la competencia y de ahí tengo los dos panamericanos de mayores, en uno quedé en quinto y en el otro quedé en octavo en octavo lugar.

¿Por qué dejas de competir por tres años?

Luego de tres años de no competir, el año pasado fuimos a Guatemala y regresé a la selección nacional en dónde pues yo ya me había retirado prácticamente durante 3 años por asuntos personales de la selección nacional de levantamientos, 3 años de no competir, pero sí entrenaba.

Me acuerdo que me hicieron una entrevista cuando volví a entrenar, me preguntaron que en cuánto tiempo podía regresar a la selección, les dije que iba a regresar pronto y para sorpresa mía y para muchos luego del evento en Guatemala me llegó la invitación para otra vez estar en la selección mexicana, fue algo que me sorprendió pues la verdad he tenido el don y el talento y lo único, la verdad, que me falta pues son los Juegos Olímpicos.

¿Cuál ha sido tu mayor logro dentro del levantamiento de pesas?

La verdad te puedo decir que todas las competencias para mí son un gran logro, pues para tener esos triunfos se pasan muchos días, muchas semanas, muchos meses de entrenamiento, de trabajo de esfuerzo más que nada y bueno cuando consigues un logro pues prácticamente es algo que te satisface, más que nada por el esfuerzo que tengo que hacer, porque soy una persona que cuando voy a competir tengo que bajar de 5 a 10 kg, sin embargo me da para poder tener buenos resultados que hasta el momento he tenido.

Pero si tú me preguntas cuál ha sido hasta el momento mi mayor satisfacción algo que me ha dejado marcado, pues te diré recuerdo en Ecuador en el 2011 en este año me suspendieron aquí en el Instituto del Deporte de Campeche me castigan prácticamente porque tuve un problema, las autoridades que estaban en ese tiempo no me querían apoyar, sin embargo tengo la buena fortuna de que en ese tiempo llega al Instituto del Deporte de Campeche el arquitecto Jorge Carlos Hurtado Montero que pues habla conmigo, habla con mi entrenador Javier Tamayo y me da todo su respaldo, me vuelven activar y nos fuimos a Ecuador.

La verdad muchos pensaron que yo no iba a hacer nada y resulta que de todos los que fuimos el único que ganó la competencia fui yo: traje de tres oros para Campeche, para México.

Pero eso no fue todo, estaba en el baño a donde llegó un muchachito, un niño que estaba apoyando el evento y me dijo, oye apúrate porque anunciaron tu nombre y te van a dar un trofeo, la verdad pues yo ignoraba esto, pero que ese premio era por ser el mejor levantador del evento del continente latinoamericano, que te den una distinción de esa categoría pues es padre, es el resultado de todo tu esfuerzo pero que te lo den a nivel internacional a nivel Latinoamérica y tú te preguntas, no pues a nivel nacional que te den una distinción de ese de esa categoría pues es padre, pero que te lo den a nivel internacional es el doble de padre

Fue algo grande, el trofeo todavía lo tengo y es algo que me llena de orgullo imagínate después de haber sido suspendido de llegar a este evento, para muchos sin esperanza, de que pude obtener 3 medallas de oro y aparte la distinción, es lo máximo.

¿Cuál ha sido el momento más amargo para Josué Aguilar dentro de la halterofilia?

Esto fue en el 2010, tenía yo aproximadamente 13 o 14 años. ahí prácticamente iba a iniciar mi carrera deportiva internacional, me estaban convocando para unos Panamericanos Sub 20 y me acuerdo que la barra que usábamos para levantar era de 15 kilos pero yo ya levantaba 20 kilos, era tanta la emoción de que me habían seleccionado, me acuerdo que una semana antes de este evento había yo levantado  90 de arranque y 120 de envío, imagínate con un peso de 55 kilos y todavía considerado en la categoría infantil me acuerdo que el día de la de la competencia, pues no sé qué habrá pasado tal vez algún error en cuanto al agarrar la barra tuve rotura de ligamento de crecimiento, estuve prácticamente un año sin levantar pesas, lo bueno fue que logré recuperarme, me acuerdo que cuando yo estaba en el CENAR por espacio de ocho años allá en la Ciudad de México teníamos un seguro que se llamaba latinoamericano y me llevaron y me operaron en el Sport Clinic allá en Estados Unidos, me operaron y gracias a ese doctor y Dios tengo todos los movimientos del codo como si no me hubiera pasado nada.

La verdad nada más la gente que sabe de esta lesión a la que le platico pues verdaderamente fue un milagro volver a tener los movimientos y mi brazo quedó como nuevo.

Me acuerdo en el momento en que me luxé el brazo, el codo, la verdad era un dolor insoportable y casi desmayado les decía a mis entrenadores de la olimpiada nacional y ellos me decían, ya habrá tiempo, concéntrate en esto, vamos a salir bien y bendito sea Dios, aquí me tienes.

¿Cómo llegas a la halterofilia?

Mira yo vivo en la Colonia Pablo García, en aquel tiempo yo estudiaba en la primaria que está de la colonia Revolución, en una ocasión fueron a hacer captación de talentos a la escuela, pero no fui porque me dio calentura, seleccionaron a tres de mis amigos que fueron a entrenar y cuando fui a la escuela, me dijeron que habían ido y de ahí me nació y dije, entre estos amigos estaba Itati Manzanero -que luego también llegaría a ser una gran atleta-, bueno si ellos lo hicieron, yo lo quiero hacer también y mejor y fui.

El gimnasio estaba abajo de las gradas del Leandro Domínguez, ahí conocí gente muy importante en mi carrera, a Javier Tamayo y Alejandro Encalada Mena quienes me aconsejaron mucho y me acuerdo mucho de lo que me dijeron, que me enfocara siempre a ser el mejor, que nunca me conformara, que siempre buscara los éxitos,

Resulta que llego al gimnasio y me encuentro con un maestro que fue parte fundamental de lo que tengo como deportista, un entrenador que es mi amigo y casi mi padre, Edwin Moo, que vivía a dos cuadras de mi casa, por esto dejé las maquinitas y de escaparme a jugar de mi casa, fue hablar con mi mamá y ella le dio permiso de llevarme a entrenar.

Gracias a él, la verdad lo reconozco, en dos meses fui campeón nacional y a los seis meses me llega la invitación para a entrenar en el CENAR allá en la Ciudad de México, hablo con mi mamó y me da permiso y la verdad le agradezco que me haya dejado ir, ahí en la colonia hay mucha gente que pudo haber influido mal en mí y gracias a Dios, ahora soy un triunfador.

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